Un accidente terrible y un acto heroico. VIDEO.
Jorge Molina, el héroe de Yerba Buena.
Eran cerca de las 13:30. Miércoles. Jorge y un amigo pintaban en uno de los locales comerciales de avenida Presidente Perón y calle Malvinas Argentinas, de Yerba Buena, cuando de pronto escuchan la bocina insistente y el rugir de una moto. Segundos más tarde, el impacto.
Por la arteria sur que va hacia el centro, un motociclista rozó un auto que salía de su estacionamiento. Producto del contacto, se precipitó al suelo sin poder desprenderse del ciclomotor y se arrastró por varios metros hasta impactar con otros dos autos que estaban estacionados más adelante. Una de sus piernas quedó atrapada durante la caída. Entonces, de forma repentina, y como si se tratare de la escena de una de esas películas de acción de Hollywood –o Bollywood, dependiendo del presupuesto- las llamas se apoderaron de todo. Chispazos producto del roce con el pavimento en contacto con nafta derramada, tal vez; nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que provocó el fuego. Lo único cierto es la acción heroica que allí ocurrió aquel día del que muchos comparten videos y pocos saben lo que hubo detrás.
Él se llama Jorge Molina. Casado, padre de dos hijos. Tiene 42 años, vive en San Pablo (Lules), es pintor y esta semana se convirtió en héroe. La vida lo preparó para ese momento en el que debió adentrarse en las profundidades del fuego infernal para salvar a un completo desconocido. Lo hizo a pesar de las advertencias, a pesar del riesgo vital. Lo arriesgó todo. Y lo hizo justo a tiempo.
“Cuando escuché los bocinazos estaba subido a la escalera. Venía una moto y veía que había un auto parado, le tocaba bocina como para que lo dejen pasar. El del auto ha puesto primera y le ha dado nomás. Automáticamente se prendió fuego la moto y otro auto y el hombre herido también se estaba prendiendo fuego”, recuerda Jorge, en diálogo con eltucumano.
Las llamas avanzaban y envolvían al motociclista. Gente pedía a los gritos que llamen al 107 y a los Bomberos. Jorge se arrimó lo más cerca que pudo, buscando la mejor forma de llegar al hombre que yacía en el suelo, desangrándose a través de una de sus piernas. Autos detenían su marcha, otros testigos del hecho le pedían que no intente sacarlo, que el fuego ya era demasiado y que en cualquier momento la moto o los autos podían explotar. No lo pensó más. Entró corriendo al infierno, levantó la moto como pudo, liberó al motociclista y lo tomó en andas. No pasaron ni cinco segundos, según el relato de Jorge, que, efectivamente, todo estalló y consumió lo que encontró a su paso. Las pérdidas materiales fueron totales, nada comparado con la vida que acababa de salvar.
“Tenía destrozada la pierna, de la rodilla al tobillo el hueso pelado y la carne colgando. Me saqué la camisa, le hice un torniquete arriba de la rodilla y lo alejé del fuego”, relata Jorge.
Hicieron falta dos dotaciones de Bomberos para apagar el incendio. Llegaron varios minutos después del hecho, cuando las llamas ya habían cumplido su objetivo. Lo propio hizo la ambulancia que, según testigos, demoró aproximadamente una hora en llegar.
Hace más de 20 años que Jorge se dedica a pintar casas y edificios. Lo suyo son las alturas, no teme agarrar su brocha o rodillo y despegarse lo más que pueda del piso para cambiar o darle color a la pared que el cliente requiera. Lo hace con gusto. Pero no toda su vida se dedicó a esto. Hubo una época en la que trabajó en el sistema de salud, un momento de su vida que lo preparó para el instante en que aquel hombre desconocido cayó de su moto y quedó preso de las llamas mientras se desangraba.
Durante poco más de cinco años, el héroe de Yerba Buena fue camillero. De allí su conocimiento en primeros auxilios y en la aplicación del torniquete que también ayudó a salvar la vida del accidentado.
Jorge, de pantalón anaranjado, luego de sacar al accidentado de las llamas.-
“Antes de que llegue la ambulancia, había otra cerca pero no tenía médico. El chofer me decía que no lo toque al hombre, que había que esperar, pero no lo escuché, me saqué la camisa, corté un pedazo y le enrollé la pierna sobre la rodilla”, recuerda Jorge y cuenta que, al llegar finalmente la ayuda, recibió la felicitación de los paramédicos.
A la jornada siguiente del accidente, Jorge volvió a su lugar de trabajo como si nada hubiera pasado. Junto a su compañero, continuaron con las labores de pintura que habían dejado inconclusas el día anterior por el episodio que retuvo la atención de todos en la zona durante varias horas.
Mientras avanzaba, recibió una visita inesperada. Era la esposa del hombre accidentado al que le salvó la vida, quien regresó hasta el lugar para buscarlo y darle las gracias.
Luego del heroico rescate, Jorge buscó el celular del accidentado. Registró los contactos hasta hallar el número de la esposa para alertarla de lo sucedido
“El jueves vino la señora a donde estaba trabajando para agradecerme; me dijo que hay que reconstruirle la pierna a su marido”, señala.
Jorge todavía no puede creer algunas de las actitudes que percibió aquel día en que casi se pierde una vida por la inacción humana. Recuerda sus días de boyscout y se enorgullece de todo lo que aprendió. “Si alguien está herido, sé que hacer”, se jacta.
Antes de terminar la entrevista, el héroe de Yerba Buena decide dejar un mensaje para que aquellos que vivan una situación como la que le tocó vivir no duden. Son los segundos los que pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte. “Traten de ser más solidarios, traten de ayudar a las personas, que se animen a hacerlo; salvar una vida está bueno”, dice y concluye: “Cuando sea necesario, ahí estaré”.