El oro y otros metales preciosos han sido utilizados no sólo como dinero en efectivo, sino que desde que apareció el papel moneda, el oro ha servida también como respaldo para los billetes que emitían los estados.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha utilizado diversos medios para ahorrar valor que pudiese ser intercambiado por productos o servicios, al principio utilizando el propio trueque y cambiando un elemento por otro de similar valor, pero más adelante empezaron a utilizarse otros elementos para crear las primeras monedas, estando pronto formadas por metales preciosos o aleaciones de los mismos, como la plata y el oro, por lo que el oro rápidamente ha estado muy ligado al valor monetario y al ahorro desde muy temprano en la historia del ser humano y ello no ha dejado de ser una realidad desde entonces, siendo el oro un valor que creció extraordinariamente durante la pandemia, cuando la cotización de la onza de este noble metal creció más de trescientos dólares en pocos meses, un crecimiento que muchos achacaron a la incertidumbre y al caos provocado por el virus y las consecuencias de los intentos de contención, no en vano el oro se ha utilizado durante milenios como medio de protección y ahorro a largo plazo durante milenios, algo que algunas voces están empezando a poner en duda.
El oro, ¿ya no protege?
Afirmaciones extraordinarias requieren de pruebas extraordinarias, y decir que el oro ha dejado de ser un valor refugio es sin duda una afirmación extraordinaria y no puede asegurarse tan sólo porque el oro no se está comportando como podría esperarse en una situación como la actual, momento en el que está perdiendo valor cuando debería estar creciendo debido al entorno de altísimas inflaciones en el que nos encontramos, el cual afecta incluso a las dos monedas fiat más importantes del momento; el dólar y el euro, lo cual parece estar afectando a otros activos que se han postulado para actuar como valores refugio como por ejemplo el bitcoin y otras criptomonedas, o las acciones de algunos gigantes del S&P 500, que han perdido una parte importante del valor ganado durante el 2020 y el 2021 a pesar de la inflación, quizás debido a que las subidas de tipos de interés llevados a cabo por la Reserva Federal han hecho más atractivo conservar los dólares a pesar de que su masa monetaria ha crecido de forma enorme estos dos últimos años.
En cualquier caso no es la primera vez que se da al oro por muerto como reserva de valor, quizás pensando que no sirve como medio de ahorro sino como instrumento para especular en un bróker online del estilo de Easymarkets, con los riesgos que implican las inversiones con apalancamiento, como metal de uso industrial o quizás para acuñar hermosas monedas conmemorativas para aficionados a la numismática, para que después el oro resurgiese con más fuerza que nunca, como ocurrió durante la crisis del 2008, cuando el valor del oro creció mucho más que en la actualidad a pesar de que algunos países se habían deshecho de buena parte de sus reservas en los años anteriores a dicha crisis al considerar que ya no era rentable mantener reservas de oro, aunque es cierto que una vez la situación económica mundial se fué normalizando, la cotización del oro terminó experimentando una fuerte corrección a la baja, lo cual puede ser visto por los compradores como una ocasión para aumentar sus reservas de dicho metal.
El oro en las reservas de los bancos centrales
El oro y otros metales preciosos han sido utilizados no sólo como dinero en efectivo, sino que desde que apareció el papel moneda, el oro ha servida también como respaldo para los billetes que emitían los estados, o al menos fue así hasta que la necesidad de imprimir por encima de lo que se podía respaldar terminó por hacer que los bancos centrales fueran abandonando el patrón oro, que era como se conocía a esta forma de actuar.
Pero a pesar de que el oro ya no sea el respaldo del dinero fiat, sí que sigue formando parte de las reservas de prácticamente todos los bancos centrales del mundo, al fin y al cabo se puede convertir fácilmente en divisas fuertes en caso de necesidad, y es por ello que estas entidades continúan muy activas en la compraventa de oro, aumentando sus reservas cuando el precio es conveniente y deshaciéndose de las mismas cuando hace falta o simplemente cuando el precio es lo suficientemente atractivo, de tal forma que los bancos centrales continúan siendo un actor muy importante en el mercado internacional del oro.