Damián Márquez se desempeñaba como subdirector de Higiene Urbana de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Renunció a su cargo luego del acuerdo entre el intendente y el concejal jefe de Fuerza Republicana, partido del genocida Antonio Domingo Bussi.
Damián Márquez, ex subsecretario de Higiene Urbana de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
Es 23 de marzo y el móvil de eltucumano se encuentra en Plazoleta Damián Octavio Márquez, en Amador Lucero y San Lorenzo de la Capital. El nombre de este espacio pertenece a uno de los 30.000 desaparecidos de la última dictadura militar. Su hijo, que lleva su mismo nombre, renunció la semana pasada a su cargo en la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, luego de que el intendente, Germán Alfaro, pactara con el concejal capitalino Ricardo Bussi, hijo del genocida Antonio Domingo Bussi. Hasta ese lugar asiste Damián Márquez, hijo del desaparecido, quien decide romper el silencio ante el micrófono de Franco Carletto y contar sus sensaciones acerca del encuentro político más disruptivo del último tiempo en la provincia.
“El encuentro de Alfaro con el hijo del asesino de mi padre me sorprendió; tengo mucha tristeza, no me lo esperaba”, cuenta Márquez, quien revela su sorpresa por el encuentro que causó impacto en la política tucumana. “No me lo esperaba, este tema él (Alfaro) lo sabía, lo habíamos hablado, sabía de dónde vengo yo y mi padre fue uno de los tantos mártires de la dictadura”, se lamenta.
Hasta la semana pasada, Márquez se desempeñaba como subdirector de Higiene Urbana municipal. En la Municipalidad trabaja desde el 31 mayo de 2014, cuando Domingo Amaya era el jefe municipal. Asegura que el pacto Alfaro-Bussi lo interpeló como funcionario. “Cuando me enteré por los medios, fui a presentar mi renuncia indeclinable. El intendente no se encontraba en ese momento e hice los trámites correspondientes. Ayer (martes) me informaron que fue aceptada mi renuncia y hasta ahora no pude hablar con él (Alfaro) y no tuve ninguna comunicación”, recuerda.
El encuentro entre Germán Alfaro y Ricardo Bussi tuvo lugar el pasado 16 de marzo en la Intendencia. Damián presentó su renuncia al día siguiente. “Me siento orgulloso de haber pertenecido a esa Dirección, me sentí como mi casa y fue muy triste despedirme. No puedo reconciliarme, no olvido ni perdono por la memoria de mi padre y compañeros que dieron su vida por un ideal. Mis principios no aceptan este contubernio de la reunión que tuvo el intendente con el hijo del asesino de mi padre”, sentencia Damián, que adelanta que ahora volverá a trabajar en la Legislatura de Tucumán.
“De parte de los funcionarios del municipio recibí mucho apoyo y solidaridad. Para ellos también fue una sorpresa. Y de mis compañeros de trabajo solo siento agradecimiento. Me fui con la frente en alto y el deber cumplido. Fue muy difícil. Me hablaron de todos los partidos políticos solidarizándose conmigo y eso me demuestra que tomé la decisión correcta”, describe.
Damián Octavio Márquez, padre del ahora ex funcionario municipal, nació en Catamarca. A los 15 años se radicó en Tucumán, donde trabajó como ceramista y ladrillero. Con el tiempo, llegó a ser secretario general de la Federación Obrera de ceramistas y Ladrilleros de Tucumán y, más tarde, se convirtió en senador provincial. Su desaparición tuvo lugar el 13 de enero de 1977, cuando fue secuestrado en la esquina de avenida Colón y calle Las Piedras. “Era un hombre humilde, un hombre trabajador. Tengo muchos recuerdos con mi padre; no hay día de mi vida en que no lo extrañe. Hasta el día de hoy, a donde voy tengo la felicidad que es recordado como una gran persona. Fue muy triste, tengo recuerdos inmemorables de él. También de muchos compañeros que hoy no están, compañeros que desaparecieron y eran asiduos visitantes de mi casa”, recuerda Damián, al borde de las lágrimas.
Los restos de Márquez padre fueron hallados en 2011 en el ex arsenal Miguel de Azcuénaga. La confirmación fue comunicada el 31 de marzo de 2012. “Soy peronista de alma, así que como peronista mis principios y mis ideales no pueden permitir este arreglo. Fueron 35 años de búsqueda, 35 años de dolor, años en que con mis hermanos lo extrañábamos mucho. Muchas veces comentaba que había gente que decía ‘por algo es’ y yo les contestaba que ellos tenían donde ir a ponerle una flor a sus familiares muertos. Hoy los restos de mi padre descansan en paz en el cementerio San Agustín”, revela Damián, al tiempo que adelanta que este 24 de marzo realizarán un homenaje especial a su padre en la plazoleta que lleva su nombre. Será a las 20, luego de la marcha principal que concentrará en Plaza Independencia a las 17. “Puede ser que un ciclo se haya cerrado, pero no hay olvido ni perdón por mi padre, por compañeros que dieron su vida; son principios que llevaré siempre en mi corazón”, concluye.
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