INVESTIGACIÓN

“Aquí hay algo raro”: el sorprendente giro de un millonario robo que tiene en shock a Yerba Buena

Días atrás un hombre denunció ante los medios de comunicación que un grupo de delincuentes había ingresado a su domicilio y amordazado a su familia para llevarse unos 10 mil dólares. ¿Qué pasó en realidad?

11 Mar 2022 - 10:21

Días atrás un hombre dio declaraciones en la prensa denunciando que tres delincuentes habían amordazado a su familia en su propia casa ubicada en Yerba Buena y se habían llevado 10 mil dólares. Sin embargo, recientemente se conoció que se trató de una maniobra del propio dueño que fingió un "autorrobo" para pagar grandes deudas que había adquirido. La historia fue develada por la periodista Mariana Romero a través de su cuenta de Twitter en un largo hilo en el que relata paso a paso cómo ella y su colega, José Gallardo, comenzaron a sospechar sobre la veracidad del discurso del hombre cuando realizaban una entrevista para Los Primeros hace un par de semanas.

“El otro día fuimos a hacer una nota a una familia que había sido asaltada en su casa, atada, amordazada y tomada de rehén. Cuando terminamos, subimos al auto y José Gallardo, el camarógrafo, me dijo: "aquí hay algo raro", Y tenía razón”, comienza la periodista tucumana. Según explica en su texto, todo ocurrió el viernes 25 de febrero cuando el hombre contó a la prensa que dos delincuentes se subieron a su auto y lo obligaron a dar dos vueltas a la manzana antes de entrar a su casa para esperar a un tercero que venía caminando.

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“Al llegar, los dos delincuentes se quedaron en el auto mientras el tercero, a punta de pistola, lo obligaba a entrar a la casa. Ahí pasamos al relato del resto de la familia: Primero fueron donde estaba el hijo. El delincuente obligó al padre a esposarlo con precintos y amordazarlo. Lo metieron al baño. Después, entró a la habitación de la mujer. El ladrón obligó al marido a atarla, amordazarla y meterla también al baño”, continúa.

"Luego, el delincuente insistió en encontrar plata y el padre no tuvo más remedio que entregarle los ahorros (10.000 dólares) que una sobrina de la señora le había dado para que se los guarde un par de días antes. Entonces,  obligó al hombre a subir al auto donde estaban los cómplices, manejar y llevarlos hasta el camino del Perú, donde había un cuarto cómplice con dos motos", añade y aquí advierte cuál fue el dato que hizo sospechar a los investigadores: "Los delincuentes se bajaron, le desinflaron una goma para que no pudiera perseguirlos y huyeron del lugar. ¿Le desinflaron una goma? No la pincharon, ni le dispararon, la desinflaron. No le quitaron la llave del auto. No. Para evitar ser perseguidos, se pusieron en medio de la noche y la huida a aflojar el cosito de la rueda y desinflarla. Y -atención- no le robaron el celular", resalta la periodista.

"El señor tenía un aparato para inflar ruedas en el auto, así que la infló y volvió a su casa. Mientras tanto, su esposa lograba desatarse. Pero no sabía si el delincuente seguía en el lugar. Igual, tomó coraje y salió a pedir ayuda a gritos. Los vecinos llegaron a ayudarla. En el lugar, quedó un bolso de los delincuentes con precintos, cinta y un guante de látex aparentemente usado. Pero la mujer lo tiró. ¿Por qué? Porque su marido le dijo que la policía le había dicho que no servía como prueba y que lo tire. Ella obedeció. La mujer quedó desesperada y, por supuesto, traumada. Pidió ayuda a los medios. Por eso fuimos con José Gallardo y transmitimos para Los Primeros", acota.

En el relato de la periodista se indica, además, que luego de la denuncia pública de la familia tras el supuesto robo, llegaron cerca de 20 vecinos para darle fuerzas y reclamar seguridad. "Su situación era espantosa. No podía contener el llanto cuando recordaba esa noche en que se abrió la puerta del cuarto y vio entrar a su marido con un delincuente apuntándole a la cabeza. Un hombre que le gritaba que si se movía lo "quemaba", que decía que no le importaba nada y que ya estaba jugado. Que le ordenó atarle las manos y meterle trapos en la boca para que no grite. Que la llevó al baño, donde descubrió que su hijo ya había sido encerrado ahí", explica en relación a la esposa del sospechoso.

"Cuando terminamos la nota, José Gallardo me dijo: "aquí hay algo raro. El marido es el ladrón. Esto fue un autorrobo". Yo, por supuesto, no le creí. Pero a la fiscalía le seguía dando vueltas el tema de la rueda desinflada, los dos cómplices que, en lugar de ayudar en el asalto, se quedaron escondidos en el auto, el hecho de que el marido haya mandado a la mujer a tirar a la basura el bolso con pruebas. Pero, sobre todo, les hacía ruido una cosa: nadie fuera de esa casa sabía de la existencia de esa plata. Por más que pensaran en una entregada, a nadie se lo habían contado. Hasta que el hombre, finalmente, confesó. El supuesto asaltante era su amigo, nunca hubo dos cómplices en el auto y lo hizo porque estaba tapado de deudas. Deudas de la que su familia no tenía idea", indica.

Por último añade: "Gallardo tenía razón. La familia quedó en una situación desesperante. La mujer, que ya estaba destrozada de los nervios y sin poder dormir tras lo que vivió, tuvo que enterarse de que el delincuente fue su propio marido. Que la amordazó a ella y al hijo de ambos. Que les robó. A eso, se le sumaba la desesperación de tener que devolver a su sobrina los 10.000 dólares que ella le pidió que le guardara. Y, más tarde, cuando se enteró que en realidad el marido era el ladrón, descubrir además la cantidad de deudas que tenía y que ahora había que saldar",

Al finalizar el relato, Romero se cuestiona qué motivos llevaron a este hombre a tomar esta medida y asegura que la mujer le pidió el divorcio a su marido tras conocer el verdadero desenlace de la situación.

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