El relato es durísimo y ha generado el repudio y los mensajes de contención después de lo que le ha tocado vivir. Ocurrió en plena calle, cuando salía del instituto. ¿Hasta cuándo?
Monteagudo y Santiago.
Una joven estudiante tucumana resumió el calvario que vivió el miércoles por la noche a la salida del instituto donde estudia y luego de dirigirse a la parada del colectivo para volver a su casa. El relato es terrible: “22:15 de la noche, Monteagudo y Santiago, recién salía del instituto y estaba en la parada esperando el colectivo, solo éramos una señora y yo. Viene un hombre y se para cerca mío, pensé que también estaba esperando el colectivo, evidentemente me equivoqué”.
“Ya estaba esperando el colectivo desde las 22. Un compañero me hizo el aguante un rato y después se fue porque se le pasaba el bondi, le dije que no pasaba nada y que vaya rápido, que avise cuando llegue a su casa”, agrega la joven, ya en la parada del colectivo, en un hilo que compartió el periodista David Correa.
Pero la tensión crece: “22:20, sigue sin pasar el colectivo, mi amiga con la que tomamos el bondi juntas no vino al instituto hoy, pero estaba todo bien igual. El señor ya estaba demasiado cerca mío, yo me alejo porque me sentía incómoda, tenía los auriculares puestos así que no escuchaba nada. De la nada se queda a la par mía y sentí que me hablaba, me saco un auricular y le dije que no lo escuchaba, pensando que capaz me estaba preguntando la hora o si sabía si su colectivo paraba ahí, otra vez, me equivoqué”.
El terror se apodera del clima y de la situación: “El hombre habla, lo que dice me deja helada. Suelta un ‘Tan hermosa y tan sola a esta hora’. Se acerca dos pasos más. Por instinto me hago para atrás, no le digo nada, pienso que ya se va. Suelta algo más: ‘Si te quedas quieta te puedo acompañar a tu casa y vamos juntitos’”.
La estudiante tucumana reacciona, pero el acosador no cede: “Le digo que por favor se aleje, insiste en acercarse: ‘Dale preciosa, no querés estar solita y si hace más frío de noche yo te caliento’. Siento asco, estira su mano y quiere agarrarme el brazo. Estoy muerta de miedo por dentro, la cabeza me da vueltas, me suelto brusco, me alejo”.
“Pienso ‘mamá, te amo’ triste porque no se lo dije antes de irme de casa hoy, porque se me pasaba el colectivo. A estas alturas quiero llorar. Se acerca otra vez, escupe un: ‘Ponete buenita así yo soy buenito con vos, no me querés ver malo’. Me espanto más todavía”.
“Quiero gritar y no me sale la voz, ni lágrimas, solo fuerza bruta para alejarme más del hombre que ahora se empeña en agarrarme de la cintura, siento asco. Me sale un ‘Dejame tranquila, por favor’, insiste en acercarse, ahora más bruto. No le veo la cara del todo, tiene barbijo. Solo noto que es alto, piel oscura, jean negro y una camisa a rayas arremangada hasta los codos, trato de guardar más detalles, pero tiene puestos anteojos y el pelo medio castaño. La cuadra está oscura, no puedo ver más, pero siento terror pensar que capaz no llego a casa hoy”, agrega.
“La señora que estaba esperando un colectivo, bendita sea, se da cuenta lo que pasa y se acerca al tipo, le grita un: ‘Andate hijo de puta, llamo ya al policía de la esquina’. No hay ningún policía, pero el hombre no sabe, se nota. Me manosea la panza y me chilla un ‘Putita linda’. Reacciono de golpe, lo empujo, se va corriendo. Respiro de nuevo. La señora, Marta me dice que se llama, me pregunta si estoy bien, si quiero agua, si quiero que llame a alguien. No me salen palabras suficientes para agradecerle, quiero gritar de alivio y pánico”, narró en el hilo de Twitter que ya se ha viralizado en las redes sociales.
“Viene mí colectivo, veo la hora, 22:34, Marta va en el mismo que yo, le digo que estoy bien, que no se preocupe. Subimos al colectivo, después de 45 minutos de viaje, llego a casa y abrazo a mi mamá llorando, no puedo creer que volví a casa. Lloro por todas las que no volvieron, por todas las que no tuvieron una Marta que las ayude, porque Marta no subió a otro colectivo antes. Sentí en 10 minutos el terror de toda una vida: 9 de marzo, y pude volver a casa a decirle a mamá que la amo, por todas las que no pudieron”, escribió.
“Lo comparto porque puedo, porque me siento asqueada conmigo misma, porque iba vestida con jean largo y una camisa mangas largas, y aún así hay quienes dicen que estas situaciones le pasan a las que van de corpiño y minifalda. No importa cómo iba vestida o la hora que era. Un asqueroso quería sobrepasarse en plena calle, no sé qué habría pasado si no salía de esa, tampoco lo quiero pensar. Quiero salir, ir a estudiar y saber que voy a volver, pero no puedo. Nosotras, mujeres, no podemos. Si pasa de nuevo, si alguna más no vuelve, lo quemamos todo”.
Y hace instantes, luego del calvario vivido, la joven escribió ante tantos mensajes de aliento recibidos: “No me alcanzan las gracias. Gracias por compartir, por el apoyo. Estoy recibiendo tanto amor y fuerza que siento que exploto, gracias por no dejar que me sienta sola. Este es solo un relato más de muchos otros que viví, todas tenemos más de uno para contar. Fuerza hermanas”.