La prestigiosa doctora Cecilia Ousset tomó coraje y se animó a publicar lo que vive desde hace un tiempo con durísimas acusaciones, nombres propios de su drama y la valiente decisión que ha tomado.
Cecilia Ousset, una de las médicas más prestigiosas de la provincia.
La prestigiosa doctora y ginecóloga Cecilia Ousset rompió el silencio a través de una carta pública compartida en su perfil de Facebook donde revela el calvario que le toca vivir y la decisión más valiente ante la injusticia que denuncia. “Siempre dije que el silencio enferma. Y no pienso enfermarme. Hablo a pedido y con el permiso de mis hijxs mayores, dirigiéndome de todo corazón y con infinito respeto a mis pacientes de la Obra Social de Prensa”.
“Me separé del Dr. José Gijena en diciembre de 2019 por razones que no vienen al caso y pude lograr el divorcio unilateral recién en marzo del 2021 a causa de la pandemia. Estuve a su lado durante 21 años, amándolo profundamente y entregando con plena confianza la administración total de mis bienes mientras yo hacía mi trabajo remunerado y las tareas de crianza”, indicó la médica quien cobró relevancia pública cuando tomó el rol de instrumentista en la interrupción legal del embarazo que Gijena practicó en el caso “Lucía” en el Hospital del Este.
“Cuando decidí terminar la relación, la escalada de violencia psicológica, económica y patrimonial fue en aumento y terminó en diciembre de 2021 con una orden de restricción perimetral a mi favor contra el Sr. Gijena. Como toda la vida compartimos el mismo lugar de trabajo, para cumplir la distancia perimetral dictada por la jueza, decidí retirarme de nuestro centro médico ubicado en Balcarce al 200 y alquilar un nuevo consultorio en calle Santiago al 100, adonde me acompañaron la mayoría de los compañeros médicos que trabajaban en calle Balcarce”, denunció.
“Mi ex cónyuge ya había amenazado (y está constatado en la denuncia en la Oficina De Violencia Doméstica del año pasado), que me iba a sacar de prestadora de la Obra Social de Prensa donde él se desempeña como Director médico y su hermano Oscar Gijena como Presidente, si dejaba de trabajar con él”.
"Como efectivamente tuve que dar por terminada mi sociedad, esta situación de exclusión de la Obra Social (de la que soy una de las principales ginecólogas desde hace 18 años), se materializó de manera escalonada desde el 3 de febrero de este año y actualmente no puedo facturar ni siquiera a través del Colegio médico de Tucumán; causándome esto un gravísimo perjuicio económico personal y para mis hijos e hijas (y mi ex lo sabe perfectamente porque llevó mis finanzas por dos décadas)”, remarcó.
“La violencia institucional y laboral de la que soy víctima se hace extensiva a las miles de mujeres que atiendo por año y afecta a las verdaderas dueñas de la Obra Social: las afiliadas (que paradójicamente pagan los sueldos de los que las perjudican)”, indicó la doctora y una de las banderas fundamentales de los derechos de la mujer en Tucumán.
“En este sentido, como en esta Provincia experta en vulnerar los derechos de niñas y mujeres, probablemente mis pedidos a la justicia sean infructuosos, decidí atender de MANERA GRATUITA a las personas MÁS VULNERABLES DE LA OBRA SOCIAL DE PRENSA EN ESTE MOMENTO, sorprendidas por la arbitrariedad de los hermanos Gijena. Ellas son: las personas con partos inminentes, las que tienen cirugías programadas, controles oncológicos, exámenes de salud de acompañamiento de cambio de género y abusos sexuales. Si ellas no pueden pagar mis honorarios de manera particular y pedir reintegro a la institución que mantienen; no van a ser abandonadas, ya que no voy a dejar que la violencia impartida sobre mi persona recaiga sobre las mujeres que confían en mí y que son las únicas y legítimas dueñas de la Obra Social de Prensa”, indicó Ousset en una decisión que valió el aplauso de la comunidad desde que ha compartido este texto.
Y concluyó: “Seguiré trabajando para las víctimas de este perverso sistema, como siempre y de pie. Gracias a mi familia por el amor, a mis amigxs por la fuerza, a mis compañerxs por la lealtad y a las miles de mujeres que día a día luchan por un mundo más justo y sin violencias para todas. El día en que los hombres y las instituciones dejen de avasallar los derechos de las mujeres y de “cosificarnos” como su propiedad, será ésta una sociedad donde podamos hablar realmente de amor. Hasta eso… la lucha”.