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"Nos hizo sentir horribles": lo discriminaron en la antesala del Día del Orgullo

Augusto Moeykens compartía un café con su novio en un bar céntrico hasta que un beso alteró la tarde de domingo. El incómodo momento quedó resgistrado en un video.

27 Jun 2021 - 23:32

Este lunes se celebra en todo el mundo el Día del Orgullo LGBT, en conmemoración a la revuelta en el bar neoyorquino Stonewall Inn el 28 de junio de 1969, cuando personas trans, gays y lesbianas fueron brutalmente atacadas durante una razzia policial. Los disturbios se extendieron durante varios días y marcaron el inicio del movimiento moderno por los derechos LGBTIQ+ en todo el mundo.

Sin embargo, las personas que pertenecen a este colectivo todavía sufren la persecución, discriminación y hasta violencia física por su identidad de género u orientación sexual.

Este es el caso del tucumano Augusto Moeykens, que este domingo sufrió un ataque discriminatorio en un bar de la zona céntrica de capital.

“Estábamos con mi novio, madre y amigues felizmente tomando un café en Benito Santos Café, todo era color de rosas y el amor libre fluía sin traspiés”, comienza el relato que Moeykens publicó en su perfil de Facebook.

Según relata el joven, un beso con su pareja despertó el enojo de una mujer que se encontraba junto a su pequeño nieto en una mesa contigua.

“Esta mujer al vernos dar un beso alejó a su nieto del lado nuestro y nos dijo que lo que estábamos haciendo no correspondía, asqueroso y era inmoral (sic). Su violencia y discriminación nos hizo sentir horribles, golpeó el corazón”, describe.

Ante la actitud de la mujer, Moeykens intentó explicarle que no había nada de malo en lo que estaba haciendo, refiriéndose al beso con su pareja. “(…) Ella se puso peor. Momentos después su nietito, le dijo que lo estaba haciendo pasar vergüenza. Esa situación de violencia con el niñe me empujó a tratar de hacerla entender que su conducta era violenta para con nosotres y su nieto”.

Cuando el joven le pidió su nombre para llevarla a una mediación por su actitud discriminatoria, la mujer pidió disculpas y prometió no repetir esa conducta. Como compensación por el mal momento, los dueños del bar le regalaron a Augusto y su pareja el café y le entregaron una nota que rezaba: "no dejen de msotrarle al mundo lo lindo del amor".

El joven finalizó su descargo con un deseo: “ojalá los orgullosos sean cada vez más y la sociedad toda se sume a terminar con este flagelo que tanto daño ha causado a centenares de vidas”.





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