En menos de una semana sucumbieron dos gigantes de nuestra provincia: el imponente Mercado del Norte, que corre peligro de derrumbe, y el poderoso bloque peronista de la Legislatura, fraccionado entre manzuristas y jaldistas.
Aquel 25 de abril de 1938, Carlos acompañó orgulloso a su padre a una cita con la historia. El intendente de San Miguel de Tucumán, Roque Raúl Aragón, tomó un pico y simbólicamente inició la demolición del antiguo edificio del Mercado del Norte, que fue inaugurado finalmente el 10 de diciembre de 1941.
Desde entonces, el Mercado ocupa el corazón neurálgico de la capital tucumana, a pocas cuadras de plaza Independencia, Casa de Gobierno, el Banco Nación, cerca de todo. Otrora símbolo de vanguardia, desarrollo, progreso, ha caído en desgracia los últimos años. Lo dejaron caer en desgracia. La ruptura de dos columnas es quizás un símbolo de los tiempos que corren en Tucumán, donde hemos descuidado hasta aquello que es tan caro a los afectos del pueblo tucumano.
"Hacía una década que los vecinos de la ciudad reclamaban la demolición de la vieja estructura del mercado y su sustitución por un nuevo edifico que contemple las garantías sanitarias de los productos que por su naturaleza requieran una constante vigilancia bromatológica antes de su expendio al público", recuerda Carlos. Hace casi 100 años eso se decía del Mercado. Cualquier similitud con el presente no es mera coincidencia.
En aquella ocasión, la obra del nuevo edificio del Mercado se adjudicó a la firma Salmoiraghi - Omodeo por un monto de $1.700.000 tras dos licitaciones que fracasaron. "La tercera fue la vencida", recuerda Carlos, hijo de uno de los ejecutores de la obra que se financiaría gracias a la explotación de los servicios frigoríficos y almacenamiento de mercadería y el arrendamiento de 28 locales exteriores y 216 puestos interiores "de manera que la comuna no necesite distraer dinero de sus rentas generales".
Las crónicas de la época cuentan que miles de tucumanos madrugaron para ser parte de la apertura de uno de los paseos comerciales más distinguidos de Sudamérica hacia fines de 1931, con cámaras frigoríficas de vanguardia y detalles arquitectónicos art decó en su fachada y azulejado en su interior.
Los tucumanos jamás dejaron de llamarlo 'Mercado del Norte', el nombre que recibió el otrora Mercado de Algarrobo el 27 de enero de 1880 y que aún se lee en los accesos de calle Maipú y Junín, todavía centro neurálgico de la ciudad.
Todos los días desde antes de la primera hora de la mañana comienza a girar la rueda que da vida al Mercado: carne, pescado, frutas, verduras, café, churros, pizza, baldazo de agua a la vereda, que feo el olor, que así es Tucumán, que afuera también hay feo olor y nadie dice nada, que hay que tirarlo a la mierda, que lo quieren tirar a la mierda para hacer un shopping, que 'es muy lindo pero ya no es cómo era', '¿y cómo era? No sé, yo nunca fui', que no se puede tirar a la mierda porque fue declarado patrimonio histórico en 2005, que no importa qué quieran hacer porque igual no hay plata, que justo la Municipalidad iba a presentar el plan de obras de revalorización y pasó esto y la pandemia y lo otro.
La noche del viernes 5 de marzo tuvo lugar el desprendimiento de dos columnas sobre calle Mendoza que obligaron a clausurarlo ante el peligro de derrumbe que confirmaría días después el informe preliminar del ingeniero Rafael Blanca (¿alguien lo vio?). "Esto no es el Parravicini, es una mole de cemento en el medio de la ciudad, esto son 20 Parravicini", sentenció el intendente Germán Alfaro al confirmar el cierre preventivo del Mercado del Norte.
Una orden judicial obligó a desalojar a las más de 120 familias que a diario ocupan los puestos que se estima que día a día congregan a 15 mil tucumanos. Los puesteros se negaron a abandonar sus puestos de trabajo en una primera instancia. Se presentó ante nuestros ojos otra vez aquella disyuntiva entre Salud y Economía que acaso se nos planteaba los primeros meses de la pandemia: si no venden, no tienen para comer; si se derrumba el mercado en su hora pico, estaríamos ante una tragedia.
"Esas columnas pertenecen al muro original del mercado. No es la primera vez que surgen patologías de este tipo. Hace dos o tres años hubo un desprendimiento en calle Maipú, ahora sucedió en calle Mendoza”, le explicó a eltucumano horas después del desprendimiento el titular de la Dirección General de Catastro, Pablo Lazarte.
Carlos plantea que "el problema es la realización de una mala obra de retranqueo de las líneas de edificación" y sugiere que la solución es "restituir la línea de edificación de la obra" con lo que se "volvería a restaurar el proyecto original de la obra y se respetaría el origen del proyecto".
"El problema del Mercado actual no termina ahí: hay que ver cada uno de los apoyos de las vigas del salón principal porque ante una consulta que me hicieron hace como 15 años sugerí revisar las condiciones presentes de los apoyos porque observé algunos deterioros que se pueden solucionar", amplió. Sobre el subsuelo inundado sugiere instalar un sistema de bombeo similar al del Banco Nación.
"En su origen, la planta del subsuelo permitió almacenar la mercancía en cámaras frigoríficas las cuales se encontraron organizadas por rubro. En el caso de la carne, era trasladada por el montacargas y, desde allí, se la distribuía a los puestos mediante un monorriel.
Como sector exclusivo de servicios, allí se ubicaron varías maquinarias que hicieron posible el funcionamiento del mercado como la usina eléctrica, la fábrica de hielo, anexa a las cámaras frigoríficas según los productos a almacenar, y la balanza aérea. Desde este sector la mercadería era trasladada a través de un novedoso medio mecánico denominado monorriel. También se previó un montacargas".
Esta semblanza corresponde al estudio "Mercado del Norte de Tucumán. Su historia en el presente (1939-2017)",
realizado por las investigadoras Florencia Murillo Dasso, María Laura Cuezzo y Ana Isabel Lozano, del Instituto de Historia y Patrimonio, que pertenece a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT. La referencia de un monorriel, icónico símbolo de la estafa en Los Simpsons, nos traslada al presente en el que se ha desnudado el impresentable presente del famoso subsuelo del Mercado tal como reveló el periodista Matías Auad de La Gaceta.
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Carlos repasa que desde años se han encendido las alertas en Tucumán por el crecimiento de las napas en el corazón de San Miguel de Tucumán, detectadas por primera vez en los grandes mausoleos del Cementerio del Oeste y que demandaron el uso de bombas para sacar el agua. Apunta que en el segundo subsuelo del Banco Nación hubo que hacer dos perforaciones y utilizar sendas electrobombas que continuamente trabajan y sacan agua de los sótanos donde estaban los tesoros de la entidad financiera y que lo propio ocurre en los túneles de las calles Córdoba y Mendoza. "No vengan a cacarear con que en el Mercado no van a encontrar agua. Hay mierda que fueron tirando, eso sí, pero al agua la puso Dios", grafica. "Limpien, pongan bombas como en el Banco Nación y van a tener un hermoso subsuelo y un hermoso frigorífico".
El Mercado del Norte fue la primera estructura antisísmica del Norte argentino. "Demolerlo costaría una huevada", afirma sin titubear, y recuerda que "ya lo han querido demoler antes y el verso es siempre el mismo", en alusión al proyecto de remodelación que impulsó el exintendente Domingo Amaya en 2009. "Vuelvan a las líneas de edificaciones viejas y reparen las grietas, verifiquen los apoyos de las columnas con las vigas del salón principal", reclama.
Hoy, como tanta otras veces los tucumanos volvemos a hablar del Mercado porque corre riesgo de derrumbe. Así lo afirman desde la Intendencia, y a pesar de que hay sectores que se resisten, el veredicto no sorprendió a nadie. La decisión de clausurarlo es entendible; el reclamo de los puesteros es totalmente lógico. Como desde hace años, Tucumán está atrapado en el mientras tanto, a la espera del mal menor: entre evitar la tragedia y parar la olla.
Mientras tanto, ha caído otro gigante en nuestra provincia.
La elección del nuevo ombudsman
ha detonado la interna entre el gobernador
Juan Manzur y el vicegobernador
Osvaldo Jaldo. El presidente de la Legislatura alineó consigo a una veintena de parlamentarios y sumó el apoyo de los radicales
José María Canelada y
José Ricardo Ascárate y de los bussistas
Paulo Ternavasio y
Juan Rojas (ya expulsados por
Ricardo Bussi del bloque de Fuerza Republicana) para imponer al legislador
Eduardo 'Lalo' Cobos como nuevo Defensor del Pueblo de Tucumán.
Para poder ser candidato, debió desafiliarse del Partido Justicialista, y para asumir dejará prematuramente la banca que por mandato popular debía ocupar hasta 2023. Desde la Defensoría del Pueblo tendrá la misión de defender a los tucumanos ante la ausencia o inacción del Estado, con la mira puesta en Casa de Gobierno y munición provista desde el Palacio Legislativo.
Manzur y Jaldo midieron lealtades a viva voz y por orden alfabético en el Parlamento tucumano: cuando Sara Alperovich, el taficeño Roque Álvarez y el radical José Ricardo Ascárate repitieron "Eduardo Cobos", desde Casa de Gobierno comprendieron que Jaldo había avanzado sobre aliados, presuntos neutrales y supuestos opositores. El dirigente bancario Eduardo Bourlé fue el primero en clamar "Negativo" en Lealtad a Manzur; su otrora monobloque Lealtad Peronista aglutina ahora a 11 manzuristas en el parlamento jaldista. El bloque mayoritario ya no responde a Casa de Gobierno ni tiene mayoría propia.
El bloque Lealtad Peronista estará presidido por Sergio Mansilla: el exintendente de Aguilares se alineó con Manzur, quien impulsó la designación de su esposa Elia Fernández, la actual jefa municipal de esa ciudad, como consejera del PJ Nacional donde el gobernador ostentará la vicepresidencia cuando asuma Alberto Fernández. En el bloque afín a Casa de Gobierno estará presente y con alto perfil el referente mazurista, vicepresidente primero de la Legislatura y titular de la Comisión de Seguridad, Gerónimo Vargas Aignasse; 'Gero' es el vocero del Ejecutivo en materia de Seguridad, luego de las interpelaciones al ministro Claudio Maley desde algunos sectores del jaldismo en la antesala de la fractura.
El manzurismo legislativo contará también con el exministro de Desarrollo Productivo de Tucumán, Juan Luis Fernández, quien se mudó de Casa de Gobierno al Palacio de calle Idelfonso de las Muñecas para gritar "Negativo" y darle la espalda a la postulación de Cobos; allí compartirá espacio con Paula Galván, hija del secretario de Trabajo de Tucumán, Andrés Galván; el exintendente de Banda del Río Salí, Zacarías Khoder, enemigo electoral de Darío Monteros, actual jefe municipal bandeño y jaldista de la primera hora; Jorge Leal, exintendente de Burruyacú y padre del actual jefe municipal, 'Jorgito' Leal; Carlos Assán, hijo de Alito Assán, titular de la Secretaría de Saneamiento; Reneé Ramirez, referente de ATSA, gremio de la sanidad en el que se apoya el gobernador; Leopoldo Rodríguez, exintendente de La Cocha y padre del actual jefe municipal; Marta Najar, legisladora de Las Talitas, hermana del intendente Carlos Najar, cuya otra hermana Adriana votó por Cobos, es rival del jefe municipal y está casada con su antecesor, Luis Morghenstein. 11 legisladores contra unos 20 de Jaldo, a los que se sumarán sus aliados.
Mientras el vicegobernador Jaldo permanece internado en el hospital Centro de Salud tras haber sido diagnosticado
positivo para Coronavirus, la Legislatura fue cerrada de forma preventiva y quedó bajo el mando del presidente subrogante,
Regino Amado. Mientras tanto, el bloque Lealtad Peronista se presentó en sociedad al acompañar al gobernador en la jura del flamante ministro de Desarrollo Productivo,
Álvaro Simón Padrós, y saliendo al territorio para compartir la agenda de trabajo del titular del Ejecutivo, acompañándolo en recorridas, visitas, supervisión e inauguración de obras.
La fractura del PJ tucumano
hizo ruido en Casa Rosada, que no quiere resignar ni un voto camino a las elecciones de término medio. "No es momento de anteponer intereses personales, sino de atender los problemas de la gente", enfatizó el ministro de Interior,
Eduardo 'Wado' de Pedro. Manzur recibió el respaldo público de
Luciano Chincarini, titular del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación;
Jesús Salim, referente de La Cámpora y actual Jefe Regional de la Anses en el NOA; y
Marcelo Santillán, Director Regional del Ministerio de Trabajo en el NOA. Los diputados nacionales
Pablo Yedlin, Mario Leito, Carlos Cisneros y la camporista
Mabel Carrizo apoyaron públicamente, en las redes o compartiendo agenda, al gobernador tucumano.
Albertistas y Cristinas quedaron así del lado del gobernador. No hay lugar para grises acá: la interna le costó el cargo al exsecretario de Gobierno y Justicia, 'Tin' Fernández (su esposa Norma Elías voto por Cobos) y Sara Noemí Correa (madre del legislador Pablo Alfaro) como subinterventora de la obra social provincial. Pero también a dos tucumanos que se desempeñaban en la Nación: Marcelo Caponio, renunció a la subsecretaría de la Unidad Belgrano - Norte Grande mientras que el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, le pidió la renuncia al asesor ministerial ad honorem José Hugo Saab, vía el jefe de Gabinete Matías Nuova.
El histórico dirigente universitario se habría comprometido con Manzur a retirar la candidatura de su sobrina
María Emilia Saab a la Defensoría del Pueblo, quién sería designada segunda adjunta de Cobos, cuya designación detonó la interna manzurjaldista. La 'traición' de Saab, que comparte credo maronita con Manzur,
derivaría también en auditoría en su gestión en la
Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
Los más optimistas auguran que después de años, la Legislatura dejará definitivamente de ser una escribanía de Casa de Gobierno. Habrá que esperar la recuperación del vicegobernador Jaldo para conocer si hay represalia desde el parlamento, cómo el daño colateral que pueda productir en la UNT. Ya hay dirigentes que en tono conciliador llaman al diálogo y esperan poder mantener los canales abiertos para garantizar la tan mentada gobernabilidad, máxime en un año electoral. No sea cosa que la ruptura derive en la caída de otro gigante: la hegemonía electoral del peronismo en Tucumán.