FEMICIDIO EN TUCUMÁN

"Nadie nos va a devolver a mi hija": cuando la venganza no es justicia

El principal sospechoso del femicidio de Abigail Riquel fue asesinado tras una golpiza salvaje. Nadie le devolverá la vida a Abigail, ni tampoco a su presunto asesino. Ya nunca podrá haber justicia.

21 Oct 2020 - 23:16

Con el dolor en el alma que todos suponemos que tienen, pero que solo ellos sienten, los familiares de Abigail Riquel caminan rápido desde Plaza Independencia hacia Barrio Sur. Atrás quedó la numerosa marcha, ahora, ante la indiferencia del resto de la ciudad, solo entre ellos se acompañan.

Caminan las cuatro cuadras con la cabeza en alto y la mirada extraviada, la tristeza se evidencia en el silencio que solo se rompe con la voz de Sofía, la mamá, que dice “Muchísima gente en la Plaza”, con un dejo de satisfacción ante tanto dolor. Los demás solo asienten.

A esa altura, ellos solo saben que el sospechoso fue atrapado, pero no tienen más información que esa: “Lo agarraron los vecinos, no fue la Policía”, asegura Pablo con la voz revitalizada, al menos un poco, tal vez por sentirse acompañado por su gente, por su barrio, por alguien.

“Es en la calle Congreso”, dice uno de los pequeños que acompañan a Sofía y Pablo, el papá contesta: “Vamos bien, es derecho por acá”. Van al estudio del abogado que los espera con urgencia. Entran y salen más de 40 minutos después.

Seguramente, ya adentro, se enterarán de los trascendidos que sostienen que el presunto asesino fue golpeado brutalmente hasta causarle la muerte.
De nuevo en la vereda, Pablo se para frente a las cámaras de eltucumano.com y dice: “Gracias a todos por apoyarme, por estar conmigo. Así se va a hacer Justicia. No nos han avisado nada. El abogado está averiguando si es en realidad él o no. No queremos tener falsas esperanzas. Esperamos que sea lo que queremos todos”.

Y agrega: “Gracias a la gente por apoyarme. Esto no termina acá. Vamos a seguir por esta lucha. Me sentí fortalecido cuando vi tanta gente: vecinos y gente que no conozco en la plaza. Fue un honor muy grande lo que sentimos. Gracias a ellos tenemos las fuerzas para seguir luchando”.

El dolor no se desaparece, no, para nada, sigue en sus ojos, en sus caras, en sus pieles. Se suben a auto y vuelven hasta la zona de su casa, donde más cámaras y todo el barrio los esperaba, todos, menos Abigail. 

Ahí justo al frente de la Comisaría 12, ante un móvil en vivo del Canal 10, Pablo, exaltado, como quién ha convertido su propio cuerpo en una olla a presión,  suelta ante la cámara la frase: “Se ha hecho justicia, le agradezco a los vecinos”.

Inmediatamente después, el protagonismo lo toma Sofía: “El abogado se fue a la morgue a ver si es él, estamos esperando” y continúa: “Siento un poco de alivio, porque si es él va a haber justicia y a la vez dolor, porque nadie nos va a devolver a mi hija”, y resume todo con la parate final de su declaración, porque ni la justicia por mano propia, ni por mano de quienes deben impartirla y brillaron por su ausencia, ni nadie le devolverá la vida a Abigail. Tampoco, al sospechoso asesinado que no llegó a ser juzgado, ni siquiera detenido. Sucede que la justicia no calma el dolor, ni la venganza es justicia cuando la sangre trae más sangre. 

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