VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA

Mientras el dengue arrasa en Tucumán, se abre el camino hacia una vacuna

Investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto Leloir lograron ver por primera vez el recorrido que hace una proteína del dengue. "El conocimiento que arroja este trabajo contribuye al desarrollo futuro de vacunas y antivirales efectivos”, afirman.

03 Jun 2020 - 19:18

Mosquito Aedes Aegypti, transmisor del Dengue. Foto: inforegion.com.ar

Tucumán registra 6013 casos de dengue, casi todos ellos autóctonos en el marco de un brote sin precedentes en las regiones centro y Norte del país; este año se produjeron las primeras 4 muertes por dengue en la historia de nuestra provincia. Un grupo de investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y del Instituto Leloir aplicaron nuevas tecnologías microscopias avanzadas para construir mapas de la trayectoria viral durante la infección de dengue, que sería fundamental para el desarrollo devacunas y antivirales efectivos.

"La pandemia del nuevo coronavirus ocurre mientras estamos viviendo una de las peores epidemias de dengue de la historia de nuestro país y de la región”, recordó Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL), según reporta el canal porteño TN, que advierte que el trabajo fue publicado por la revista “Scientific Reports” de la editorial Nature.

Un equipo de científicas liderado por Gamarnik y Laura Estrada, profesora del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA e investigadora del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA), logró visualizar por primera vez cómo se mueve y qué recorrido hace la proteína de una estructura que rodea el material genético del virus del dengue en una célula viva infectada, y cuya función es clave en el proceso de infección.

Gamarnik detalló que “mientras el virus infecta a una célula, se pudo captar cómo la cápside del dengue se produce y se acumula en tiempo real. El conocimiento que arroja este trabajo contribuye al desarrollo futuro de vacunas y antivirales efectivos”, y remarcó que los resultados del estudio fueron posibles mediante la aplicación de microscopias avanzadas desarrolladas por el grupo encabezado por Estrada.

Explica el citado medio que "la proteína de la cápside del virus del dengue se produce en grandes cantidades durante una infección y termina acumulándose en el corazón de la partícula viral, protegiendo al material genético. Esta proteína es esencial para que se formen los virus y para que éstos puedan infectar a nuevas células humanas o del mosquito".

Foto: TN

Trabajo conjunto

Durante un evento organizado por la Fundación Bunge y Born, Estrada y Gamarnik tuvieron un "encuentro fortuito" en el que "el tema de conversación se centró sobre la visibilización de la mujer en la ciencia y la problemática de género". Apunta el portal porteño que "ambas investigadoras del CONICET, se dieron cuenta que tenían intereses comunes y diagramaron un plan ambicioso de ciencia básica que demandó años de esfuerzo y dedicación".

Estrada propuso diseñar un microscopio a medida para estudiar proteínas del dengue y Gamarnik propuso hacer virus genéticamente modificados para poder estudiarlos con ese instrumento. Se sumaron al equipo de trabajo dos becarias doctorales del CONICET: la física Manuela Gabriel, integrante del grupo de Estrada, y la viróloga molecular Guadalupe Costa Navarro, del laboratorio de Gamarnik. 

También participaron Luana de Borba, investigadora del CONICET en el equipo de Gamarnik en la FIL, y Andrés Rossi, responsable del Servicio de Microscopía e Imágenes de la FIL.

“Realizaron un trabajo formidable. Primero, tuvieron que aprender a hablar un lenguaje común: Manuela aprendió de virus y Guadalupe sobre óptica y trayectorias de moléculas únicas. Los experimentos los planificaron y ejecutaron juntas, aprendiendo la una de la otra. Las reuniones de trabajo eran todo un desafío, los dos idiomas científicos debían fusionarse para poder interpretar y diseñar los experimentos. El resultado fue un éxito”, destacó Gamarnik, líder del equipo que semanas atrás desarrolló el test serológico “COVIDAR IgG” para detectar anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2 registrado en la ANMAT.

“Este proyecto nos dejó un gran aprendizaje sobre el valor que tiene sumar diferentes áreas del conocimiento para resolver una necesidad concreta. Desde el CONICET, tenemos grandes capacidades que, en el caso del trabajo publicado, fueron volcadas para entender el funcionamiento del virus del dengue. Pero que, durante la pandemia de COVID-19, también las estamos aplicando para desarrollar herramientas que ayuden a controlar al nuevo coronavirus”, remarcó la científica.

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