La pandemia motivó la creatividad y el esfuerzo para reabrir el lugar emblemático de la noche tucumana. Su dueño, Javier Farhat, detalla cómo nació una idea que resume el cambio de época en todos los sentidos. VIDEOS
Recórcholis, uno de los grandes íconos de la noche tucumana. Las imágenes son gentileza de Javier Farhat.
Bajo las bolas de espejo que simulan una galaxia de planetas nocturnos con brillo propio ahora no bailan en ronda grupos de amigas, amigos o parejas. Ningún láser ilumina la silueta del crack de la pista o de la reina del perreo. No hay vasos levantados al aire ni el coro de voces cuando el DJ sube el volumen, bajan las luces y explota la noche mágica de Recórcholis.
Es bajo esas luces de boliche que el sector por entonces vip ha mutado en una metamorfosis absoluta que incluye días, horarios, góndolas, estanterías, heladeras, freezers, cajas y en lugar de una barra de tragos ahora emerge la caja para facturar las compras que los vecinos del templo nocturno de Yerba Buena ahora hacen en plena cuarentena en el mismo lugar bajo el nombre Súper Recor Tu Almacén.
La reconversión de uno de los boliches más emblemáticos del país en el actual supermercado es una imagen tan potente como los parlantes que aguardan el fin de la cuarentena para volver a sonar alguna madrugada. Es la reinvención del comercio en tiempos de coronavirus en su máxima expresión y así lo explica Javier Farhat, el dueño de Recórcholis y creador de la transformación que se puso en marcha hace ocho días, desde el miércoles pasado.
“Comercialmente hay que reinventarse y esto es volver a comenzar. Se trata de un rubro totalmente nuevo para mí: hemos montado algo que no cubre los costos, pero entre nada y algo, mejor es algo. Los bares, ya como venían antes de la pandemia, motivaba que nos hamacáramos para pagar los costos. Laburando a media máquina no cubrís los gastos, por eso hay que reinventarse, por eso no pienso perder lo poco o mucho que he logrado con 23 años de Recórcholis”, le explica Javier a el tucumano.
“La decisión de poner el supermercado en Recórcholis pasa por necesidad: a nosotros nunca nos faltó el pan en la mesa, pero tenemos muchos compromisos asumidos, muchos cheques, créditos, deudas como todo el mundo. No es que tenemos los dólares abajo del colchón como todo el mundo piensa. Y no soy de la teoría de presentarme en quiebra: no es lo que me enseñaron. La mayoría de los proveedores ven actitud de pago, te vuelven a fiar, hay reciprocidad en todo y son esas actitudes las que nos permite reinventarnos”, detalla.
Recórcholis supone una parte importantísima en la vida de Javier Farhat: es mucho más que un boliche abierto los fines de semana o un clásico impostergable para los cientos de miles de personas que han hecho alguna vez esa cola larga por avenida Aconquija, pagaron su pase en la entrada, saludaron a Richard, amenizaron la espera de la hora pico en las afueras bajo las estrellas de Yerba Buena y se entregaron a la música hasta entrada la mañana.
“Decidí poner en marcha este nuevo emprendimiento hace menos de 15 días: hemos abierto el miércoles pasado, llevamos ya ocho días y es todo un desafío personal. Soy una persona muy persistente y creo que por más que se vuelvan a abrir los boliches (porque algún día tienen que volver a abrirse) creo que esto se va a mantener en Recórcholis o en otro lado. Por el momento no hice muchas remodelaciones porque está la estructura: sí pusimos estantes, contratamos gente idónea para una capacitación exprés, empezamos con pocas cosas y ahora la gente ya se encuentra con un supermercado chico o almacén de barrio, pero con todo lo que necesita”, detalla Javier.
Así como antes ponía el énfasis en el mantenimiento del boliche hasta el mínimo detalle para que los viernes comience la fiesta, ahora el empresario tucumano se ha visto en el desafío de lo nuevo en los tiempos que corren sin dejar librado al azar el mínimo detalle en cuanto a medidas de seguridad e higiene respecta.
“La gente puede venir al súper que está abierto de lunes a sábado de 9 a 21 y los domingos de 9 a 14. Somos estrictos con la higiene y seguridad. En la entrada tenemos los sectores habilitados para que se higienicen los calzados, permitimos el ingreso solo con barbijos y todos los productos están desinfectados. También contamos con la modalidad del take away: pedís lo que querés llevar, lo tenemos listo, pasás a buscarlo y pagás desde el auto sin bajarte. O personalmente yo te llevo el delivery del pedido, y delante tuyo desinfectamos los productos que ordenaste”
Mientras Súper Recor ha demostrado cómo acomodarse a los tiempos actuales, la música baja sigue sonando mientras una pareja realiza sus compras. Es la misma pareja que hace un tiempo se conoció en ese mismo lugar: ahora usan jogging o ropa de día y sus bocas están cubiertas por barbijos. Sonríen bajo el tapabocas si se dan cuenta que ahora están con un carrito de compras donde antes bailaban y brillaban bajo esas bolas de boliche que en algún momento volverán a girar.
“Así como me enseñaron a no dejar de pagar, me enseñaron a trabajar desde chico. Desde los 13 años me mantengo solo. Recórcholis me dejó muchas enseñanzas, muchos amigos. Nunca imaginé esto. Es inimaginable que pase esto. Nunca vivimos algo así y es impensado: donde antes hacíamos fiestas privadas, donde funcionaba un bolichito aparte con otro DJ, donde antes se hacían eventos con contratación de catering, ahora está el supermercado. Llegado el caso veremos si lo ampliamos a la pista principal, eso lo dirá el tiempo. Por lo pronto, los esperamos”, se despide Javier, mientras otra pareja entra, lo saluda con el codo y saca la lista de las compras.
Recórcholis, uno de los templos nocturnos con más de 20 años en Tucumán.
Súper Recor abre todos los días en la avenida Aconquija 1493. Tiene take away y delivery.