“La idea surgió entre lágrimas cuando vimos entrar un cheque a nuestra cuenta y llevarse el poco dinero que teníamos que estaba destinado a sueldos”. Así es el comienzo del relato de
Sofía Salvatierra, una tucumana que junto a su familia, debieron reconvertir su empresa de calzados, que como muchísimos negocios, se vieron fuertemente golpeados por la crisis causada por la pandemia de coronavirus.
Como la mayoría de las fábricas, el pasado 20 de marzo ─día que comenzó el aislamiento, social, preventivo y obligatorio─ la firma Gerf debió dejar de producir calzado deportivo y casual, su principal producto, y bajar las persianas de sus cinco locales, lo que obviamente afectó su economía.
Sofia, junto con
Santiago Rocchia contaron a
Infobae cómo debieron levantarse del golpe generado por la actual situación mundial y que los llevó a reconvertir su firma que pasó de fabricar zapatillas para comenzar a crear un producto esencial en tiempos de la emergencia sanitaria que atraviesa Tucumán, Argentina y el mundo: los barbijos.
- ¿Cuándo decidieron cerrar la fábrica?
- Siendo sincera, la idea surgió entre lágrimas cuando vimos entrar un cheque a nuestra cuenta y llevarse el poco dinero que teníamos que estaba destinado a sueldos. Ahí dijimos: “Si no salimos de ésta, no va a ser porque no lo intentamos, algo hay que hacer”. La fábrica estaba cerrada desde el 19 de marzo, el día del inicio de la cuarentena obligatoria, al igual que los locales (tienen cinco). No estábamos produciendo zapatillas, ni generando entrada de dinero al estar todos los locales cerrados. Las primeras semanas hicimos promos online pero con el correo cerrado, recién vamos a poder entregar los pedidos una vez que se normalice todo.
- ¿Cómo surgió la idea de la producción de tapabocas reciclables?
- Ese día de desesperación fuimos a la fábrica y empezamos a analizar los insumos y a llamar a proveedores para consultar acerca de su composición. Elegimos algunas telas que tienen particularidades como ser dobles y estar plastificadas de un lado, y llamamos a Ramón, uno de nuestros operarios del aparado, que es la parte de costura de las zapas, que no dudó en ayudarnos y al rato estaba para empezar a coser prototipos. Hicimos varios moldes y finalmente nos quedamos con el que estamos fabricando ahora, que nos pareció la mejor opción a nosotros, y a los médicos amigos a quienes les consultamos por videollamada y WhatsApp.