“Inimitables”: la increíble historia de Las Guajiras, las pioneras tropicales de Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ

Vicky La Bruna, Eddy Herrera, Mary Jiménez y Lissi Jiménez llevaron su música popular a Julio López y a todos los recreos del interior profundo de la provincia y también de Salta y Santiago. Sus grandes éxitos contados por Carlos Herrera, hijo del creador del grupo, y el relato mágico de los bailes con el sueldo lleno en las noches de zafra. VIDEO

Las Guajiras en el parque 9 de Julio, el escenario ideal para las producciones fotográficas de la época. Las imágenes son cortesía de Carlos Herrera (h).




Hay que cerrar los ojos por un instante y viajar al corazón de los barrios, al alma de los pueblos, poner el agua para el mate, sacar las sillas a la vereda, abrir las ventanas para refrescar la casa, manguerear las veredas, las calles de tierra, fijar la radio en LV12, LV7 o Spléndid y subir el volumen de la portátil. Escuchen: suena “Coquito de Agua”. Y ahora “De playa en playa”. Y mientras los chicos juegan hasta que los llamen a comer, ahora retumba “Una cumbia para vos” y “Me quedo con Tucumán”. Es la música del pueblo que sale de la voz de Vicky La Bruna, del bajo de Lissi Jimenez, del bajo de Eddy Herrera y de la batería de Mary Jiménez, con ustedes Las Guajiras, el primer grupo femenino de música tropical de Tucumán.

“De Tucumán, seguro, y si no es del país, pega en el palo. Fue una creación de mi padre Carlos Herrera, quien fue músico y productor artístico durante muchos años. Tenía un trío que se llamaba Los Hermanos Herrera, similar a Los Panchos. Tuvo varios conjuntos. Hacía tangos y boleros. En cambio, Las Guajiras hacían una cumbia más parecida a la de Colombia, al estilo de Cuarteto Imperial o Los Wawancó. Mi padre las dirigió y fue el autor de sus éxitos”, relata Carlos Herrera, el hijo del prócer de la música en los mediados de los 60, un hombre de las entrañas musicales desde que era el discotecario de la radio Spléndid, distinto a los orígenes de Miguel Ángel Roldán, el creador de Las Minifaldas.

¿Quiénes fueron estas cuatro mujeres de vestido naranja que posan en el parque 9 de Julio? ¿Quiénes fueron las Inimitables que tocaron en el disco Cosa e’ locos? “Las chicas eran músicas de La Reducción, de Villa Mariano Moreno, del interior de Tucumán. Eran chicas jóvenes y para que tocaran en esa época mi viejo les tenía que pedir permiso a sus padres. Después mi viejo las preparaba: Eddy Herrera hacía la percusión, el güiro, la timbaleta, las chicas estudiaban piano, Vicky Labruna tocaba la guitarra, luego el teclado, Lissi tocaba el teclado y Mary Jiménez aprendió a tocar. Fueron tan exitosas que hasta el día de hoy me siguen pidiendo sus canciones en las radios del interior”, relata Carlos, quien también cierra los ojos y viaja en el tiempo y lo hace en una Chevrolet 400, como plomo, acompañando a su padre por los eternos caminos de tierra para tocar en los recreos: “Tocaban en todo Tucumán y también iban mucho a Santiago, a Salta, a Joaquín V. González, Metán, Rosario de la Frontera, Quimilí. Tragábamos tierra como infelices, pero siempre llegábamos”.

Cuenta Carlos hijo, quien publicó las fotos que acompañan esta nota en el grupo de Fotos Antiguas de Tucumán, que la primera vez que su padre se asombró en el mundo de la música fue cuando por entonces escuchó cantar a una joven que era muy amiga de los hermanos Herrera y de don Zelarayán, allá por la década del 50, una joven que deleitaba con su voz y también demostraba desde joven su carácter: “Por entonces se llamaba Gladys Osorio y luego el mundo la conoció como Mercedes Sosa. Recuerda mi padre que si algo no le gustaba, se empacaba, no quería ir a cantar, era muy caprichosa al principio. Ella misma los nombra en una nota y destaca que el estilo melódico empezó a entenderlo cuando mi padre cantaba tangos: Carlitos Herrera y su Orquesta Típica”.


El asombro de aquellos primeros años con la música continuó ya metiéndose de lleno en la ruta, llenando los bailes de Julio López, en Macomita, en El Naranjo. “Eran hermosos esos bailes, se levantaba un tierral cuando bailaban... Tocaban en lugares abiertos, muy pocos clubes con techo. El escenario era una tabla y la mayoría de los lugares eran recreos privados con un alambrado al cual le ponían una lona y se armaba. Las Guajiras tocaron muchas veces en lugares donde no había luz y mi padre llevaba baterías cargadas y después un grupo electrógeno propio marca Winco, pero a veces era tan fuerte el ruido del motor que convenía dejarlo apagado”, se ríe Herrera, quien recuerda como si fuera hoy cómo las lámparas radiosol, a gas, a kerosén, iluminaban apenas la oscuridad de la noche y los arreglos hasta que fuera llegando la gente al baile.

“Estaba todo listo y no había gente. Hacíamos kilómetros y kilómetros de ruta y no veíamos ni una casa hasta que llegábamos adonde tenían que tocar las chicas. ‘¿De dónde va a venir la gente?’, se preguntaban. Y es entonces cuando los escuchábamos llegar: a caballo, en mula, en bicicleta, en tractor, a pie. Como sea, de todas partes venían y se armaba. No sabés lo que era la época de la zafra: el bulto de billetes se les escapaba por los bolsillos y se gastaban todo el sueldo en cajones de cerveza y en botellas de vino. No sabíamos cómo hacían para volver a sus casas después. A nosotros mismos nos pasaron ciertas situaciones como chocar en la inmensidad de la noche a un toro negro muerto en la oscuridad de la ruta, pero nunca pasó a mayores". 

"Fue una época dorada de la música en Tucumán que también integraban Las Minifaldas o el Maestro Avelino. Fue una época hermosa de verdad y así quise recordarla”, se despide el arquitecto Carlos Herrera, hijo de Carlos Herrera, hijo de Coyita Navarro, también discotecaria en LV12 como su marido, una familia llena de música, de esas que ponían el agua para el mate, sacaban las sillas a la vereda, abrían las ventanas para refrescar la casa, manguerear las veredas, las calles de tierra, fijaban la radio en LV12, LV7 o Spléndid y subían el volumen de la portátil con los inicios de nuestra música tropical, con Las Guajiras. Escuchen.




El álbum familiar de Carlos Herrera padre e hijo:

"Mi padre, un diablo y yo en Oruro, Bolivia"

"Trío Los Hermanos Herrera, de izquierda a derecha, Donato Herrera, Miguel Zelarayán y Carlos Herrera"


La familia Herrera y Mercedes Sosa.

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