La cumbia de luto: el final más triste para los amantes de Metrópolis

ADIÓS A UN íCONO

La emblemática esquina de General Paz y 9 de Julio nunca más será la misma: en el edificio art-decó funcionó el cine Edison desde 1933 hasta 1984 y luego el templo de la diversión que marcó para siempre a toda una generación de tucumanos.

Adiós a Metrópolis, el templo de la diversión.




¿Justamente un fin de semana tenía que ser? Ustedes eran chicos y quizás no se acuerden, pero hace unos años los únicos trabajadores que se veían antes y después de las noches de Metrópolis eran los encargados de la limpieza, barriendo los vasos con besos de sangría, o los de cerveza con la espuma ya seca como estopa o las latas de Speed abolladas por el paso de miles de pies, un ejército ya cansado de tanto bailar, cinco horas moviendo la cintura, mirándola, mirándolo, extasiado por una nueva noche en el templo de la diversión. Paradojas de la vida, esta noche Luis Soria, uno de los presentadores de Metrópolis, inaugura Treinta y pico (Siria 1641), un boliche con toda la música de hoy y también de aquella época, cuando Tucumán se concentraba en una sola esquina: General Paz y 9 de Julio.  


Justamente este fin de semana llegó la noticia más triste para la generación que ha vivido el esplendor de la Metro, las noches de los viernes, de los sábados, pero sobre todo la de los domingos: a la espera ya meramente formal de la habilitación, han comenzado los trabajos previos a la demolición del edificio art-decó todavía con las paredes rojas de la última etapa de Metrópolis, la puerta de vidrio del cine Edison que funcionaba antes del boliche y una letra japonesa del local bailable que funcionó antes de Metrópolis: Tokio. 

Luego de la colocación de rejas y reforzar los ingresos por las puertas y el garage sobre General Paz para evitar que personas en situación de calle convivieran en la pista de baile donde aún quedan restos de la fiesta que fue, la demolición de Metrópolis se ha puesto en marcha. Lo primero justamente en estos días será la limpieza y el retiro de las pertenencias que continúan en el boliche: hay fardos de sidra, packs de latas, hasta los CD’s que usaban El Mago Ance, El Bebé Rossat, Agüita y Vera.

La noticia de la demolición se dio a conocer este año, a principios de julio. Conmovidos por la posibilidad, se inició la campaña por el regreso de Metrópolis se inició en clave Simpson, empezó como una broma, pero inmediatamente sumó miles de adeptos: "Volvé, Metro traidora". La propuesta en las redes sociales disparó un aluvión de recuerdos imborrables y otros que mejor borrar. El templo de la cumbia había cerrado sus puertas en 2016 y un grupo de feligreses ya le pidieron por la vuelta a Ricardo Farías, el creador de este universo tropical.

"Te sacaban a las piñas, había siete quilombos por noche, sin embargo ahí va el mejor boliche que pudo existir. Metro traidora, volvé", fue la publicación que se viralizó y los recuerdos no tardaron en aparecer. "Qué tiempos aquellos, como cuando tocó La Nueva Luna para un carnaval", "Quién no extrañara esas peleas mano a mano. Máximo un botellazo. Volvé Metro, te perdonamos", "Costaba 5 pesos la jarra de sangría, si tomabas cerveza eras millonario".

Ante el impacto de la noticia, Pablo Lazarte, director de Catastro de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, admitió que ya se había presentado la documentación para proceder a la demolición aun con los pedidos de preservar lo más posible el edificio inaugurado con el cine Edison en 1933 y que cerró sus puertas 48 años más tarde, en 1981. Fue reabierto en 1984 y se mantuvo hasta 1988. Era habitual ver en el segundo piso ya de Metrópolis todavía las butacas del ex cine, cerca de la bola de espejos y de la cabina de los DJ’s. Todo esto ya formará parte del pasado y la semana que viene comenzaría ya definitivamente la demolición de una de las esquinas más emblemáticas de Tucumán. Como recuerdo quedarán las noches felices de música y también el sabor, como dice Sonido Mazter, del último beso de amor.

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