“Donde está Carrefour”: voces, apariciones y espanto en Sarmiento y Catamarca

HISTORIAS DE ACÁ

“No podíamos hablar del miedo: no salía ninguna palabra. Lo que viví esa noche fue muy feo", relató el sereno en un testimonio que, asegura, los vecinos de la zona donde funcionó la cervecería Norte conocen muy bien.

El relato de uno de los serenos trtanscurrió en este predio.




Hay predios y construcciones que esconden un pasado imposible de ocultar. No hay remodelaciones o demoliciones que puedan hacer olvidar cosas que han pasado entre esas paredes que ya no están, sensaciones que flotan en el ambiente cuando se hace de noche y vecinos que atestiguan lo que ha pasado alguna vez en lugares de Tucumán que hoy forman parte del paisaje urbano como un circo o un supermercado, pero que en el pasado fueron otra cosa como el gran predio anclado en avenida Sarmiento y Catamarca, donde funcionó durante años la Cervecería Norte.

El relato que este Día del Niño compartió Tucumán Paranormal es aterrador: “Llegó hace unos meses a nosotros y es de un trabajador que cuidaba el predio por las noches. Todavía sigue la casa ahí que cuenta. Y la verdad es que nos ha dejado a todos impactados”, dice a modo de presentación Augusto Bellido para dar paso al escalofriante testimonio del sereno que recuerda lo que vivió en primera persona: “Fue un domingo a la noche. Me tocaba cubrir el servicio de guardia en la cervecería Norte, donde está Carrefour, en la calle Catamarca y Sarmiento. Esa fábrica ya tenía sus años y la estaban desmantelando de a poco para su traslado a Acheral, donde actualmente está emplazada”.

“Nuestro trabajo consistía en cuidar algunas maquinarias, papeles de oficinas, además de todo tipo de artículos para bares, sillas, mesas, sombrillas, cartelería y muchos barriles con cerveza que aún quedaban. Estábamos ahí por turno: recuerdo que éramos 12 personas. El lugar era grande y había que cubrir puestos. Me tocó el puesto 3 que da hacia las vías: un lugar oscuro y con muchos túneles que recorrían toda la fábrica”, relata.

“En unos de mis recorridos, ya tipo 02:30 de la madrugada, un compañero me contó que en ese sector era el que más espantaban y que nadie quería ir. A mí no me pasó nada hasta que empezaron a tirarme tapitas. Caían por todos lados: incluso una llegó a tocarme. Desde dentro del lugar se escuchaban voces, luego carcajadas, murmullos. Traté de acercarme pero nunca pude ver nada, sólo escuchar. Logré salir de la fábrica y en unos los túneles observé un poco de fuego: esto me llamó la atención porque ese tipo de cosas no podían estar pasando, llamé a mi compañero y tomamos el valor para ingresar al túnel”.

“Él (mi compañero) no quería saber nada: recuerdo que logramos recorrer varios metros hasta que alguien comenzó a hablarnos. No entendíamos qué decía, tratamos de volver, no queríamos avanzar. Sólo pude ver que una luz roja nos seguía, pero era muy opaca, no luminosa. Alumbré varias veces con mi linterna y nunca se detuvo hasta que pudimos salir. Una vez afuera vimos en la parte alta de la fábrica una silueta de una persona, vestida de negro, ahí sí nos terminamos de asustar”, reproduce el sitio que extraña fenómenos paranormales ocurridos en cementerios, lugares abandonados y otros transformados por nuevos dueños.

No podíamos hablar del miedo: no salía ninguna palabra. Recuerdo que lloramos no sé si del miedo o qué, pero lo que viví esa noche fue muy feo. Con razón nadie quería ir a ese sector. Después que pasaron un par de meses, ya era nuestro último día ahí cuando un señor que vivía al frente se cruzó y nos contó que él estuvo presente cuando uno de los dueños hizo un pacto con el diablo: a cambio de riqueza él daría un operario y da la casualidad que las personas que murieron dentro de la fábrica siempre murieron en lo alto del lugar. Fue ahí donde vimos aquella "persona" todo de negro”, relata en uno de los pasajes más aterradores de su historia.

“Muchas noches nos salíamos del lugar asignado y nos metíamos en la casa que actualmente se encuentra ahí. Solo buscamos calor ya que las noches eran muy frías y siempre ahí escuchamos y vimos a una mujer que se paseaba por los pasillos, tanto de día como de noche. Con el tiempo se hizo algo común para nosotros: obviamente no siempre se la veía, pero puedo decirles que en nuestra ciudad hay lugares donde pasan cosas inexplicables”, ultima el sereno en una de las historias desconocidas del pasado de Tucumán que ha despertado el interés en los seguidores del sitio y en una duda: ¿por qué nunca fue demolida esa casa? ¿Habitan entre nosotros fantasmas del pasado? ¿Qué ha pasado en ese predio? Preguntas que flotan en el aire, permanecen en el ambiente, se van y a veces regresan.

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