Periodismo documental: los videos de el tucumano en el Festival de Cine

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En una charla abierta, nuestros realizadores expondrán sobre la experiencia, las dificultades y los aciertos de la producción de audiovisual de nuestro medio. Destinada a estudiantes, profesionales, colegas e interesados. Sábado a las 18.

"15 días - Docentes de montaña", documental de eltucumano.




“Vamos a comer unos pochoclos mientras vemos los videos de el tucumano en el cine”. La invitación está hecha, la cita es ineludible. Este sábado 3 de agosto y desde las 18, en el marco de la 14º edición del Festival Tucumán Cine – Gerardo Vallejo, nuestros realizadores audiovisuales presentarán sus producciones audiovisuales: acercate a disfrutar en pantalla gigante la historia de los maestros de alta montaña, del motorhome de Sara, la noche tucumana en un clásico billar de Plazoleta Mitre y las penas y alegrías de un arquero que es héroe y villano en un torneo de barrio, como tantos otros.

En tres años, eltucumano.con compartió con sus lectores/fans/seguidores más de 200 microdocumentales que buscan indagar en lo más profundo de la tucumanidad, contar las historias de acá. El Festival Tucumán Cine ofrece la posibilidad de disfrutar de estas historias que ya te emocionaron, pero en la pantalla grande.

“Buscamos conjugar los tiempos, la inspiración, la empatía y también la agenda del diario, articular eso nos llevó a realizar estos microdocumentales sin sacar el enfoque ni alejarnos de la estética de un documental. Cada video es distinto del anterior y del próximo: trabajamos con personajes, la idea siempre fue reflotar historias de vida, somos tucumanos y vamos por eso, por mostrar y lucir historias de vida de Tucumán”, explica Paola Nucci, integrante del equipo audiovisual de eltucumano.com y realizadora de “Un viaje con Sara”.

Pao, como la conocen todos en nuestra redacción, advierte que “el video de Sara fue producto de una articulación conjunta con nuestra redacción, ya estaba realizada la investigación, el contacto; lo mío fue llevar la cámara y relacionarme con el personaje, con Sara”. “No se trata de llegar y prender la cámara, no es que filmás y te vas: hay que tomar un café con el protagonista, charlar con ellos, conocerlos, para que nos abren las puertas de su motorhome, de su vida, entrar en ese clima que permite realizar ese video con ese nivel de vinculación, de intimidad”, apunta.

“Trabajamos para que lo que hacemos llegue al otro, para impactar, el documental exige un tiempo pausado, estar ahí ver lo que aflora y se conjuga con la velocidad, la inmediatez, la esencia del personaje para comunicar como realizadores audiovisuales que somos”, destaca. Sara fue invitada a la presentación del microdocumental, pero ya emprendió viaje nuevamente.


Álvaro Simón Padrós es el autor de “Nocheros de la Plazoleta”, que nos abre las puertas del mundo de la nocturnidad tucumana en un lugar tan emblemático como misterioso: el Rucafé de Plazoleta Mitre. “Estaba entusiasmado por contar la historia de ese lugar por el que pasaba, pero no me animaba a entrar: “ahí está pasando algo y hay que contarlo”, me dije. La primera vez que entré lo hice con una cámara y un micrófono, la peor decisión en apariencia. La reacción inicial fue de rechazo porque ese billar funciona como un refugio y yo era un foráneo”, confiesa antes del estreno en la pantalla grande.

“Lo primero que hice fue pedir un lomito, una birra, y la gente se fue acercando. El dueño me dejó grabar y quienes jugaban al pool pidieron que los grabe. “Filmá como este no le sabe pegar”, me dijeron. Al principio no querían ser grabados y luego no querían quedar fuera del video”.

Álvaro subraya que en eltucumano “la idea es que cada video sea un registro histórico de un momento preciso de Tucumán, que sirva quizás a los nietos de los entrevistados, para saber qué hacían, que pasaba en Tucumán y que no sea obsoleto en 30 o 40 años. Abordamos cada los videos desde ese lugar. No queremos que las historias se desvanezcan en la inmensidad de internet. Al sanguche esa noche me lo pagaron los que jugaba al billar: cuando hay una curiosidad real de parte del entrevistador, hay una real respuesta del entrevistado, se crea esa intimidad y te terminás sintiendo un parroquiano más por esa noche”.


A Franco Oléa siempre le gustaron los torneos de barrio. Siguiendo la historia de un árbitro, se encontró con un arquero que la rompió toda en las semifinales: “Voy a grabar árbitro y me encuentro con un arquero que atajó 3 penales y remontó un 2 a 0: hizo dos goles y en la definición metió el ultimo penal. Sus compañeros lo llevaron en andas, una imagen parecida a Maradona y Pelé con la Copa del Mundo”, recuerda.

“Seguí su historia y fui a la final en cancha de San Pablo, y esperaba que sea nuevamente la figura, pero no la pasó bien y todo salió al revés”, advierte el autor de “Penas y alegrías de un arquero de barrio”. “Nuestro héroe la pasó muy mal, erró un penal y se comió un gol”, indica. “Me sorprendió que me dé la nota después del partido y reflexionó sobre esas dos jornadas: “un domingo malo y un domingo bueno”, una declaración muy profunda que sintetiza lo que vivió.

Franco recalca que el fútbol en los barrios “es el tiempo de libre de miles de changos tucumanos que van a jugar a la pelota, de su hermano que los acompaña, de sus familias que esperan que vuelva, de los que van sólo a tomar”. “Que el arquero sea el protagonista fue azaroso, el protagonista podría ser cualquiera de todos esos tucumanos. Este video legitima su historia, si no estaba la cámara se perdía en el anecdotario de los terceros tiempos del fútbol de Tucumán, pero es la historia de Raúl Alberto Quinteros, un arquero de Ohuanta que tuvo una buena tarde y una mala tarde. Lo invité a que vaya a la presentación”, se entusiasma el realizador.


Tomás Posse pasó 15 días en la Escuela Albergue N°70, de Las Arquitas, tras un viaje de más de 8 hs. a caballo. "La idea era no quedarnos con las típicas entrevistas que cuentan lo que pasa en la escuela, sino ver lo que pasa, formar parte y poder tener una mirada más contemplativa, esperar esos momentos donde la cámara se vuelve invisible y las cosas suceden con más naturalidad", indica el realizador del primer documental de eltucumano, "15 días: docentes de montaña", que tiene una duración de 22 minutos, más que los microducmentales.

"Tomi" se metió de lleno en la vida de la escuela, en la historia de sus maestros y alumnos, alcanzando un nivel de intimidad inusitado y paisajes casi inéditos de los cerros tucumanos. "Después de 4 o 5 días, hay un acostumbramiento a la cámara, la gente deja la pose, lo acartonado y se muestra tal como es. La propuesta era no focalizar sólo la escuela, sino mostrar cómo funciona en relación con la comunidad, lo complejo de las distancias, el aislamiento, la vida de las familias y de los alumnos", puntualiza.

"La propuesta documentalista de el tucumano nace de entender que en estos 3 años estamos haciendo un registro audiovisual enorme de la realidad tucumana. La idea es avanzar más allá del informe periodístico. Poder mostrar lo cotidiano de nuestra región, lo íntimo, lo que todos formamos parte, pero no lo vimos filmado", concluye.



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