Esperanza llamada Alberto

Opinión

De manera similar a Néstor Kirchner, quien asumió en medio de una crisis que parecía inmanejable y “con más desocupados que votos”, el presidente electo deberá construir su poder durante la gestión. Por Lucas Casadey.

Alberto Fernández se impuso por el 48,10% de los votos en las elecciones generales del 27 de octubre pasado.


En medio de una descomposición del tejido social y una conflictividad creciente en la región, se vienen tiempos complejos para Argentina. 

En la campaña posterior a las PASO, se vio al presidente Mauricio Macri en una actitud mucho más desafiante, buscando dar vuelta el resultado, lo que parecía imposible. Alberto Fernández, hoy presidente electo, se mostraba a su vez prudente, con poca iniciativa. Sin hacer grandes promesas, consciente quizá de que no podría cumplirlas en un contexto económico extremadamente complejo.

El 1,5% que no votó en las PASO, sumado al grueso del voto de Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert, junto a parte de los sufragios que había obtenido Roberto Lavagna, fueron prácticamente todos a parar al oficialismo saliente. 

Eso no le alcanzó para la pretendida proeza de “darlo vuelta”, pero sí lo deja en una situación de cierta fortaleza de cara al escenario que se viene. Alberto Fernández deberá buscar inspiración en las máximas no escritas de su maestro político, Néstor Kirchner, para el gobierno que le tocará encabezar a partir del 10 de diciembre.

En boxeo, cuando uno de los contrincantes viene listo para dar el nocaut y le fuerzan la definición por puntos, deja la puerta abierta para que le exijan la revancha.

El núcleo duro antiperonista que representó Mauricio Macri se retira del poder movilizado, institucionalizado y con capacidad de disputar la revancha en el mediano plazo. Si bien un 48%, con 8% de diferencia con el segundo es una distancia considerable, el poder simbólico que mantiene esta fracción, al arañar el techo del 40%, es grande. Más aún si se tiene en cuenta que ese porcentaje se logró alcanzar en medio de una crisis económica brutal, con todos los indicadores peor que como se encontraron, y con una deuda que representa el 90% del Producto Bruto Interno (PBI).

Por otro lado, no deja de ser interesante que por primera vez en la historia democrática argentina, un presidente que logra presentarse a la reelección inmediata, la pierda. Tampoco es un dato menor la aceptación sin condicionantes de la derrota, y el llamado a una transición ordenada.

La victoria apabullante de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires consolida a este como un hombre de peso en los años que vienen. Con una elección similar a la de 2015 en el resto de las provincias, su amplio triunfo fue lo que le terminó permitiendo a Fernández alcanzar los votos necesarios para evitar el balotaje.

La figura del futuro gobernador recuerda, por su discurso, a dirigentes de izquierda europeos. Sin embargo, pocos parecen haber entendido tan bien al peronismo como el economista. Actualizándolo con una imagen fresca y desenfadada, puede llegar a sintetizar las nuevas demandas de las generaciones post millennials como pocos políticos argentinos.

Su apuesta será, primero, reactivar la golpeada economía bonaerense, apostando a las pymes, al mercado interno y la educación. Deberá ser capaz de manejar, también, el equilibrio entre los intendentes y las fuerzas internas del Frente, donde a Sergio Massa le toca un rol fundamental.

En su momento se dijo que la candidatura de Alberto Fernández, un hombre moderado, con perfil dialoguista, era la vuelta del “nestorismo”. De manera similar a Néstor Kirchner, quien asumió en medio de una crisis que parecía inmanejable y “con más desocupados que votos”, el presidente electo deberá construir su poder durante la gestión. El exjefe de Gabinete comprende esta lógica, ya que fue uno de los actores clave en su momento para Kirchner.

Por lo pronto, en medio de una descomposición extrema del tejido social y una conflictividad creciente en la región, se vienen tiempos complejos para Argentina. Tanto el oficialismo como la oposición deberán estar a la altura de las circunstancias.

El autor es analista político, dirigente político justicialista, operador socio-terapeutico y estudiante de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) .

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