Hoy por vos, mañana por mí

Opinión

El abogado y magister en políticas públicas Julio Picabea (h) analiza cuáles son los principales desafíos que enfrenta la Argentina en los próximos 20 años. En su análisis, el combate de la pobreza estructural que afecta a 1 de cada 2 niños en el país es la madre de todas las batallas, más allá de cualquier grieta.

La pobreza castiga con fuerza al NOA y al NEA. La foto es de Miguel Hael (@descuidandoelfuturo).


Argentina debe discutir el futuro. Aprender del pasado, pero discutir futuro. ¿Cómo vamos a hacer para evitar una próxima generación de pobreza estructural? ¿Cómo vamos a formalizar al 50% de trabajadores en situación de informalidad? ¿Qué políticas públicas formularemos para lograr universalidad y calidad educativa? ¿Lograremos finalmente pasar de un federalismo normado a un federalismo fáctico? Estos temas, de carácter trascendental para el futuro de nuestro país y la calidad de vida de las próximas generaciones, son los que deben marcar la agenda pública los siguientes 20 años.

Hoy en Argentina uno de cada dos niños es pobre: no accede a una alimentación adecuada; no crece en un hábitat favorable; carece de una vivienda digna, de acceso a la educación y a la salud pública. Además, se torna vulnerable frente a la droga y el delito. Nuestro principal desafío para los próximos años es lograr acercar el Estado a la pobreza. Pensar en una especie de “Plan Marshall” que garantice el acceso a los alimentos, a la educación y a la salud; con fuertes inversiones en infraestrutura y vivienda; capacitación laboral y trabajo sociocomunitario. Si no hacemos esto, ¿Qué sociedad nos espera en el 2040?

El otro agravante lo presenta la cuestión demográfica. El envejecimiento poblacional y la disminución de la tasa de natalidad ocasionaran en los próximos años un aumento relativo de la población pasiva sobre la activa. En ese sentido, hacia el 2040, Argentina tendrá un mayor número de personas en edad jubilatoria que en edad productiva. Esto obligará al Estado a centrar sus esfuerzos económicos en los gastos de jubilaciones y atención sanitaria del grupo pasivo, aumentando la presión tributaria sobre los activos; o a contrario sensu, disminuir el monto de las pensiones jubilatorias y los gastos de atención sanitaria. Es decir que uno de los dos grupos empeorará su calidad de vida. Lo que puede afirmarse como seguro es que el Estado tendrá menor capacidad de inversión. Si bien este es un problema que esta afectando a casi todos los países del mundo, la mayoría llega mejor preparado que el nuestro. 

Las inversiones que nos se realicen ahora, por el envecimiento poblacional, después será más dificil realizarlas. Los esfuerzos fundamentales de Argentina para la década 2020 deben concentrarse en erradicar la pobreza infantil y garantizar el efectivo goce de los derechos básicos del niño. Esa generación será nuestra fuerza productiva y laboral en la etapa del envejecimiento poblacional. Para ello, lógicamente, se requiere un acompañamiento macroeconómico y del mercado laboral mediante la generación de empleo decente.

Por otra parte, avanzar en materia de federalismo es clave en miras a consolidar un desarrollo más equitativo de las diferentes regiones del país. El NOA y NEA, el “Norte Grande”, por ejemplo, constituye la región argentina con menores niveles de desarrollo: el menor PBG per cápita; elevados índices de pobreza y necesidades básicas insatisfechas. Pensar medidas concretas que nos permitan avanzar en un verdadero federalismo es el camino hacia el desarrollo. Por ejemplo, subsanar ciertas inequidades históricas que afectan a las economías regionales del norte argentino, como ser: el mayor costo de la nafta y el costo del flete. Ambas cuesitones llevan a los productores del norte a una posición de inequidad frente a los del centro del país.

Discutir estos grandes temas, y algunos más, como la robotización, la inserción de Argentina en el mundo y la política enérgetica,  es discutir el futuro de nuestro país. Sólo de esta manera podremos alcanzar un desarrollo sostenido en el tiempo y que redunde en un beneficio para las generaciones venideras.

El autor es Magister en Políticas Públicas y Precandidato a Diputado Nacional por Consenso Federal.

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