¿No más aroma a jazmín?

Opinión

"De a poco nos convertimos en una ciudad sin identidad, que recuerda las casas antiguas solamente a través de fotos", sostiene el historiador Agustín Haro ante la inminente demolición de otra casona en el corazón de la ciudad.


Cualquiera que haya caminado por el centro, de paseo o para hacer sus trámites, se cruzó con la misteriosa casona de Virgen de la Merced y Mendoza. Ubicada en la misma esquina, una parte se extiende por la ex – Rivadavia (aunque todavía la nombremos así) y en gran medida se extiende por Mendoza, a la cual ilustra y perfuma hace años con un añoso ejemplar de jazmín magno que se muestra orgulloso en la mitad del patio abandonado.

Sin embargo, no hace mucho, una serie de notas en algunos medios provocaron una serie de medidas desde ámbitos administrativos. Desde la lamentable tragedia del excine Parravicini, cualquier grieta que pueda observarse en algún solar antiguo es representada como el enemigo público número uno. Lamentablemente son las representaciones que se instauraron a partir de tamaña tragedia sobre la cual se busca dar con los responsables aún.

Estas “grietas del terror” llevaron a que se pusiera en marcha una serie de medidas preventivas en favor de la seguridad del ciudadano. ¿Restauración y cuidado de solares antiguos pensarán? No…no quiero decir "estamos en Tucumán", pero si…estamos en Tucumán y de ciudad histórica nos queda cada vez menos. Una de las destinatarias de las medidas de seguridad fue esta antigua casona, la misteriosa, la que muchos vecinos del barrio le tomamos cariño de una u otra manera, la que junto al Hotel La Vasca o el solar contiguo dan cierta identidad al centro. La casona sufrió en este tiempo la vandalización y depredación por parte de obras vecinas que, a ritmo lento pero continuo, amoldaron a pico la medianera de calle Mendoza, como para que quedara parejo.

Las medidas de seguridad empezaron con un vallado perimetral por Virgen de la Merced por parte de Defensa Civil, no duró mucho y se pasó al plan B, el siempre trágico chapón. Tapiar todo el perímetro va a evitar la tragedia… pero pensamos brindar un curso acelerado de “cómo caminar por cordones de vereda, no tropezarse y caer a la calle en el intento". Ah, me olvidaba, seguridad ante todo: uno de los chapones esta agarrado por un alambre trenzado al hierro de la antigua puerta de madera de una casa en riesgo de demolición. 

En fin, como si de una figurita repetida de un álbum se tratase, la imagen muestra la simple correlación de cerco de obra = demolición. ¿Se nos va el caserón? ¿se nos va ese hermoso jazmín magno que impregna de perfume la cuadra de calle Mendoza? Seguramente, -aunque espero equivocarme-, porque de a poco nos convertimos en una ciudad sin identidad, que recuerda las casas antiguas solamente a través de fotos.

Mini bio del autor: Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Alumno admitido del Doctorado en Humanidades (UNT) y director de Revista Historia para Todos. 

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