No fue ley, pero está desclosetado

Tucumanes en la vigilia porteña

Cómo fue la experiencia de algunos de los tucumanos que viajaron a presenciar desde las inmediaciones del Congreso la sesión histórica en donde el miércoles se discutió el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Uno de los pedidos desde el feminismo es el de derribar el patriarcado. Fotos: Gabriela Figueroa


“Hágase la pericia al tallo de perejil”. La frase –dicha por micrófono- proviene de una mujer joven, abogada, tucumana, de cabello castaño oscuro y corto, sentada enfrente de unas cincuenta personas. El lugar es una carpa blanca, casi en penumbras, con apenas dos reflectores y un par de parlantes. Mariana Álvarez hace referencia a un expediente que duele y cuenta sobre las 569 mujeres que sabe -porque lo investigó- fueron presas por abortar en Tucumán. El 10 % de ellas tuvieron abortos espontáneos y aún así fueron criminalizadas. Las verdades que relata Mariana se multiplican a lo largo y a lo ancho de la Avenida de Mayo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Porque es un día histórico. Porque llegó la ley del aborto legal a debatirse en el Senado y ya no puede negarse que Tucumán también aborta. Y duele.

“El camino que hizo la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Regional Tucumán fue desclosetar al aborto socialmente. Hace menos de diez años las compañeras ponían una mesita en la peatonal y les gritaban "asesinas". Hoy tenemos pañuelazos multitudinarios frente a la Casa de Gobierno, niñas y adolescentes que se acercan a pedir el pañuelo verde y que hacen sentadas en sus colegios porque saben perfectamente que lo que está en juego es su libertad, su cuerpo y su sexualidad”. La voz de Mariana se quiebra de vez en cuando porque la emoción es profunda aunque sabe, vaticina, el rechazo que –finalmente- confirmó la votación del Senado.


“Tenemos la razón de nuestro lado. Nuestro reclamo es justo y por eso, mas allá de lo que pase en senadores, la despenalización social está hecha. Éste es nuestro piso, de aquí no se vuelve. Si no se aprueba hoy va a aprobarse dentro de un año o año y medio, no más. Pero hasta que no sea como lo soñamos no vamos a dejar de molestar”. Son las 4 de la tarde y afuera de la carpa donde habla Mariana se confunden los tonos verdes, naranjas y violetas. La temperatura es baja y el viento helado no da tregua. Pero la multitud que baila y entona “poder popular”, de alguna misteriosa manera, abriga. En la esquina de Saénz Peña y Avenida de Mayo un grupo de tucumanas agita su bandera feminista. Las cuatro sonríen, tienen lentes de sol con el marco verde y aunque no puedo ver sus ojos, sé que miran atentamente el block de notas en el que escribo.  “Si esta ley se aprueba sería la reparación de derechos de todas las que abortaron clandestinamente, de todas las mujeres en Argentina. Sería la posibilidad real de constituir una familia desde el deseo y no desde la obligación” dice Julieta Martini.

“Esto no es un partido de fútbol entre verdes y celestes. Si la ley no sale vamos a seguir militando en las calles y dando el debate en todos los espacios hasta que sea ley”, dice Carolina Peralta. “Ayer me pasó que recibí un mensaje de una conocida que sabe que estoy en una agrupación feminista. Me pedía consejos acerca de cómo se realiza un aborto. Muchas no tienen información, no saben cómo, dónde, a quién preguntar”, cuenta Belén Jeréz

“Lo principal como estrategia es liberar al aborto de los prejuicios y, sobretodo, manejar la información. Para eso es fundamental contar con farmacéuticos, psicólogos, ginecólogos que tengan una perspectiva de derechos humanos. Es muy importante para Tucumán que se haya constituido la Red de Profesionales por el Derecho a decidir. Ahí es donde tenemos que fortalecernos”, dice Milay Correa.


La tarde avanza y las nubes grises dan paso a nubarrones oscuros. Hay un nudo de gente en la puerta de la carpa Diana Sacayán. Ivanna González, activista trans de Ingenio La Florida, se abre paso y saluda con ojos francos y esperanzados. “Vine a la vigilia porque el derecho a decidir de las mujeres es una deuda de la democracia. Se tiene que terminar la hipocresía en torno al aborto clandestino, las mujeres se mueren por esto. También vine porque quiero la separación de la Iglesia Católica del Estado”.

Laura Sánchez es de la localidad de San Pablo y llegó a la votación junto a más de 50 tucumanos en un colectivo de la Campaña. “Interpelamos a la sociedad tucumana, salimos a la calle a pedir el aborto legal porque queremos ciudadanía plena. Hemos trabajado mucho para llegar a este momento e incluso para hacer este viaje de 18 horas en colectivo. Aunque no se apruebe la ley hemos podido hacerles saber a los senadores que este es nuestro derecho, que vamos seguir la pelea por esta ley y por una educación sexual integral”.

La lluvia cae sin piedad sobre las calles porteñas pero nadie se va. Facundo Díaz tiene 18 años, es de El Manantial y con el permiso de sus padres decidió acompañar la votación. “Llegar aquí, vivir este día y saber que somos tantos los que luchamos por el aborto legal, que no estamos solos, por eso vale la pena”, dice.

“Sea ley o no vamos a exigir que se cumpla con la Educación Sexual Integral en Tucumán. Se habla solo del aborto pero el sector provida sigue sin comprometerse a la educación sexual”, dice Camila Delgado Rojas, de Concepción, quien trabaja de asesora de la legisladora Nancy Bulacio.

Mauricio Suárez tiene la barba verde. Sus ojos sonríen pero casi no habla. También es de San Pablo y es el compañero de vida de Laura. “Acompaño la lucha de las mujeres porque la sociedad es hipócrita e incluye en la discusión al dogma de la iglesia católica cuando se trata de un tema de salud pública”, dice.

“El aborto tiene que dejar de verse como un asesinato, es un negocio clandestino que se lleva la vida de las mujeres. Gestar, parir y criar es una decisión personal. Así como el estado acompaña la decisión de la mujer a ser madre debería acompañar lo contrario”, dice Penélope Cornel de San Miguel de Tucumán.

¿Quiénes escriben la historia? Reza un dicho popular que lo hacen aquellos que ganan. Esta madrugada del 9 de agosto de 2018 la pluma, esencialmente, le pertenece al movimiento feminista aún cuando no haya logrado que el Congreso sancione la ley por el aborto legal. Suyas las calles, suya la lucha.




La autora es abogada, feminista y activista de derechos humanos. Cursa la Maestría en Periodismo y Medios de Comunicación en la Universidad Nacional de la Plata. Colabora como periodista freelance en diversos medios gráficos y digitales.

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