¿Cuánto falta para que digas basta?

Opinión

Priscila Paz, la joven hallada muerta en un cañaveral de San Pablo, se suma a la larga lista de mujeres que este año fueron víctimas de femicidios en la Provincia.


Una vez más la súplica desesperada de aparición con vida se convirtió en un pedido de justicia. Después de 9 días, una mañana fría y nublada la búsqueda se convirtió en hallazgo y el hallazgo en la noticia más triste: a Priscila Paz la mataron

La joven de 27 años oriunda de la localidad de San Pablo había salido de trabajar como mucama en un hotel alojamiento el domingo 22 de julio a las 7 de la mañana, tomó el colectivo como lo hacía siempre, su padre la esperaba a una cuadra de la parada, pero algo sucedió en el trayecto y Priscila nunca llegó a destino. La encontraron 9 días después entre los cañaverales que están a la vera de la ruta 301. 

Según la investigación, la mataron para robarle. Una mañana fría y nublada, a Priscila la encontraron muerta víctima de un femicidio y se sumó así a la triste lista que este año incluye en Tucumán a Mirta Vallejos, Lourdes Anahi Reinoso, Francisca Ofelia Palacios, Marta Moreno Castro, Patricia Analia Gallardo, Cynthia Moreyra, Gisella Tatiana Nuñez Valdez, Ana Rios, María Cristina Avila, Natividad Rojas y Maria Gabriela Gutierrez

Todas ellas murieron por múltiples causas que en realidad es una: la violencia machista fruto podrido de una sociedad pratiarcal.Esa es la principal estructura en la que se basan las desigualdades económicas, políticas, sociales y culturales a la que hemos sido sometidas las mujeres históricamente. Es esa estructura la que busca desestabilizar el movimiento feminista, las marchas de Ni una menos, las proclamas del 8 de marzo. No esperemos a coincidir en todo para recién salir a la calle y acompañar un pedido de justicia legítimo, no nos comamos ese verso que solo busca desacreditar y debilitar, que no te acobarde el verde de los pañuelos, esa es una de las tantas reivindicaciones por las que marchar. 

El movimiento de mujeres es amplio y rico en su diversidad, y se va construyendo día a día. Pensemos en nuestras hermanas, madres, tías, hijas, sobrinas; nuestras compañeras del colegio, las amigas de toda la vida, la chica del kiosco de la esquina, la que se sube al bondi en la misma parada que vos. Hay algo que nos iguala: la desigualdad. Y hay algo que siempre podemos hacer: luchar juntas.

*Los datos pertenecen al Registro de Femicidios que lleva adelante MuMaLá a través del observatorio de la Violencia "Ni Una Menos".

La autora es periodista y estudiante de Historia en la Universidad Nacional de Tucumán.

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