La vuelta al FMI y el travestismo político de Carrió

OPINIÓN

Presidente del partido Unidad Ciudadana sede Tucumán, José Vitar repudió la actitud de Elisa Carrió por avalar la vuelta del FMI a la Argentina. Recordó la posición opuesta de la diputada de Cambiemos en 2002, cuando presentó un proyecto que cuestionaba el acuerdo con la entidad financiera internacional.


Hace unos días Perfil recordó un proyecto que, siendo diputado nacional, presentamos en 2002 junto a Elisa Carrió y Alfredo Bravo, cuestionando el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que llevó adelante el gobierno de Eduardo Duhalde.

Aquel  proyecto ─redactado por Carrió─ tenía dos objetivos. El primero de ellos era  poner en marcha un espacio parlamentario  de centroizquierda, fuertemente opositor de las políticas neoliberales. Dio así origen al Interbloque "Alternativa Popular", presidido por Lilita, del cual fui el vicepresidente y Bravo secretario, confluyendo allí el bloque ARI, que presidía Carrió, el del Partido Socialista (Bravo) y el del Frente Grande, cuya presidencia recaía en mi persona. Así, el centroizquierda contaría con un grupo de más de 20 diputados, en un momento de mucha dispersión. Los tres habíamos participado de la Alianza que derrotó al menemismo y los tres, en distintos tiempos, habíamos roto con el gobierno de Fernando De la Rúa cuando éste era presidente.

El proyecto perseguía también otro objetivo: Carrió 2002 sospechaba que la negociación de Duhalde con el FMI buscaba obstruir el trabajo de la Comisión Investigadora de Lavado de dinero en Argentina y evitar que quedaran al descubierto manejos delictivos de banqueros argentinos utilizando empresas y bancos off-shore, que a Carrió 2018 ya no le parece que tengan nada de malo.

La Comisión, había posicionado a Lilita como fiscal de la especulación financiera, la misma que genera hoy el modelo económico que ella defiende. De esa Comisión Investigadora que integré formaron parte también Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Scioli, Margarita Stolbizer y el fallecido gobernador de Río Negro, Carlos Soria, entre otros.

Recordar la historia permite desnudar conductas que merecen rechazo: ¿Cómo hace 15 años se calificaba al FMI de imponerle al país "una agenda de prioridades que agravan las angustias y necesidades de nuestra sociedad“ y hoy se defienden esas imposiciones? ¿Qué cambió para que hoy sean buenas las mismas políticas que ayer provocaban "el bombeo sistemático de la riqueza nacional hacia los paraísos mundiales de la usura financiera"? ¿Con qué argumentos hoy se apoyan acuerdos que antes constituían "un hecho inadmisible que atenta contra las normas éticas y contra la soberanía jurídica del Estado nacional”?

Tamaño travestismo político e ideológico constituye una formidable estafa ética y moral contra la sociedad, y no tiene otra explicación que prostituirse con el poder siendo funcional al mismo. La Lilita transgresora de 2002 ahora está  al servicio de los intereses que antes denunciaba.

Después de todo lo que vivió nuestro país, los fundamentos de aquel proyecto de Resolución, que la propia Carrió redactó, mantienen absoluta vigencia. Y además es doblemente repudiable que el gobierno del que Carrió participa haya llevado adelante una política deliberada de endeudamiento que desemboca en el mismo punto de partida que el modelo menemista que tanto daño hizo: la subordinación al FMI y sus dictados que una vez más habrán de profundizar la crisis económica y social.

Hoy Argentina precisa de un gran proceso de unidad nacional para derrotar la restauración conservadora y neoliberal que representa Cambiemos. Cristina ha convocado reiteradamente a la construcción de ese proceso detrás de un programa y una metodología de construcción que permitan dejar atrás el país del ajuste y de la concentración.

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