¿Se adelantó la campaña electoral en Tucumán?

Opinión

El abogado Julio Picabea (h) analiza el mensaje político detrás de las gigantografías de Silvia Elías de Pérez que aparecieron en los últimos días en las calles tucumanas.

Prat Gay-Elías de Pérez, ¿la fórmula de Cambiemos para el 2019?


La aparición de los afiches de la actual senadora de Cambiemos, Silvia Elías de Pérez, con el lema Todo es posible juntos, agitó las aguas en el mundillo político de Tucumán. Desde diferentes sectores de la opinión pública comenzaron a esbozarse diversas conjeturas: ¿Aspirará a pelear la gobernación? ¿Buscará integrar una potencial fórmula con el ex Ministro de Economía de la Nación, Alfonso Prat Gay? ¿Le interesará la intendencia? No caben dudas de que la Senadora comenzó una campaña de instalación, a los efectos de incrementar su nivel de conocimiento público.

Si bien resta más de un año para las elecciones provinciales, algunos dirigentes ya han dado indicios de sus intenciones de pelear la gobernación el año que viene. Son de público conocimiento al día de la fecha las aspiraciones de Alfonso Prat Gay, de Domingo Amaya, y ahora de Elías de Pérez. Parecería que el actual Diputado Nacional, José Cano, habría quedado un poco relegado tras haber perdido las elecciones del 2015, y las de medio término del año pasado. Esto por el lado de Cambiemos. Por parte del oficialismo provincial, los aspirantes, en principio, serían 3: el gobernador Juan Manzur, su vice, Osvaldo Jaldo, y el senador José Alperovich

Me parece importante tener en cuenta dos cuestiones fundamentales de cara a las elecciones provinciales del año que viene: por un lado la forma en la que llegue el gobierno nacional; y por otro, ver que ocurré con la reforma política en nuestra provincia. En relación al primer apartado, observo que el gobierno no logra encauzar la economía. El principal problema claramente es el déficit fiscal (8 puntos del PBI aprox.), cuya solución tiene al gobierno en una encrucijada: o sigue contrayendo deuda para cubrir gastos corrientes, con las consecuencias que ello implica; o aplica una política de emisión monetaria, lo cual dispararía nuevamente la inflación (contra la cual el gobierno viene batallando desde el inicio de la gestión para disminuirla); o aumenta la presión fiscal (la actual es de las más elevadas del mundo, comparable con los países del norte de europa). Por otro lado, el aumento del dólar (a los efectos de favorecer la competitividad de las economías regionales) está impactando en los precios, lo cual afecta a los asalariados. Un mapa económico complicado.

Por otra parte, el tema de la reforma política: incorporar la tecnología a la gestión (voto electrónico o BUE), en la etapa de implementación de la política, demanda recursos económicos, infraestructura, y capacitación de la sociedad civil. Parecería poco probable que se logre de cara al año que viene. Debería pensarse como primer paso la reducción de la fragmentación partidaria (aproximadamente 500 acoples compitieron en 2015), lo cual puede lograrse elevando los requisitos para la constitución y vigencia de los partidos políticos. Esto permitiría reducir la oferta electoral, facilitándole el sufragio al elector, por un lado; y actuaría además como un incentivo a la competencia intrapartidaria, debido a la mayor dificultad para constituir un partido. En otras palabras: fortalecería las estructuras políticas partidarias.

Estos dos aspectos son claves a la hora de intentar esbozar hipótesis de cara a las elecciones provinciales del año que viene, ya que ambos tienen incidencia directa en la misma. No obstante eso, tendremos más certezas después del Mundial.


Julio A. Picabea es Maestrando en Políticas Públicas de la Universidad Austral y presidente de la Fundación Tucumán Propone.



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