Las 8 claves emocionales para bajar de peso: parte dos

VIDA SANA

Compartimos la segunda entrega de una serie de columnas semanales escritas por Gerardo Epelbaum, Coach Ontológico Profesional.




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Parte dos: La autocelebración

La autocrítica es una actitud que tiene muy buena prensa. Es muy común que nos aconsejen ser autocríticos para superar problemas y mejorar nuestra situación personal o profesional. En todos los ámbitos, individuales o grupales, se recomienda el ejercicio de la autocrítica.

Sin embargo, hay una acción que es tanto o más importante que el hecho de criticarnos a nosotros mismos: la autocelebración. Y sin embargo ésta costumbre no tiene buena prensa.

Valores éticos cómo la modestia han sido tradicionalmente sobrevaluados, contribuyendo a un mal muy propio de nuestra cultura: la escasez de amor propio. Una cultura basada en la exigencia ha producido varias generaciones de humanos insatisfechos con su forma de existir de manera permanente. La exigencia se caracteriza por no reconocer lo que se ha hecho bien, y remarcar sólo lo que falta hacer, lo que salió mal.

Esa tendencia cultural a la crítica y a la autocrítica nos lleva a una ACTITUD negativa hacia nosotros mismos.

Esta actitud se caracteriza por:

1) Gran cantidad de tiempo dedicada a describir y analizar los problemas, en lugar de invertir tiempo en el diseño y la puesta en práctica de las soluciones.
2) Una fuerte inclinación a no reconocer todo lo que se ha hecho bien, con la consiguiente sensación de que siempre empezamos de cero.
3) La exigencia (siempre es poco, hay que hacerlo mejor, ver el vaso siempre medio vacío) termina minando el poder personal.

Días atrás en una conversación de coaching con una mujer, madre de 4 hijos, ya grandes, ocurrió algo que puede servir para ilustrar esta situación.

Se trataba de una mujer que quería retomar su carrera universitaria después de 20 años de haberla abandonado y quería ponerse en forma física y emocional para encarar ésta nueva etapa. Como parte de nuestro proceso de trabajo le pedí que me haga una lista de acciones bien hechas a lo largo de su vida. La mujer dudó unos segundos y me contestó que sentía que no había hecho nada bien. Imagínense mi sorpresa … Madre de 4 hijos, criados por ella. Y no podía reconocer sus buenas acciones durante su vida. Le solicité que hiciera una lista de lo que hacía en su acontecer cotidiano: preparar los desayunos, despertar a los chicos para que vayan al colegio, encargarse del hogar, hacer las compras, visitar a su madre, cocinar … Era una lista interminable de acciones importantes y beneficiosas para su familia.

Desde el momento que pudo valorar sus trabajos y sus logros y autecelbrarlos logró tener una mirada diferente sobre ella misma y su valor como mujer. Y asi encarar con más poder una nueva etapa en la que tiene como objetivo mejorar su salud física y terminar su carrera universitaria.

La acción de autocelebrarme me sitúa en un espacio de poder personal, en el que reconozco lo que he hecho bien y desde allí diseño los objetivos hacia mi futuro: desde éste espacio de poder personal todos mis planes son realizables, los que tienen que ver con mi salud física,  tema central de este espacio, pero también con mis proyectos familiares, laborales, etc.


Cómo entrenar la clave emocional de la autocelebración

El primer ejercicio es tomar conciencia de las críticas que nos hacemos a nosotros mismos. En nuestros procesos de coaching sugerimos tener un cuaderno dónde registrar esas conversaciones intimas (en las que nos encontramos todo el tiempo) donde nos hablamos a nosotros mismos: a menudo son del estilo de “si no hubiera hecho esto o aquello”, “siempre elijo la peor opción”, “nada de esto sirve”, “está todo mal”.

El segundo paso es hacer una lista de logros por los cuales nos podemos autocelebrar hasta el momento: todos tenemos méritos por los cuales felicitarnos. Algunas veces puede resultar más difícil que otras. Comparto algunos ejemplos: me felicito por ser puntual. Por ser buen compañero en el trabajo. Por ser respetuoso. Por ser buen padre o madre. Por sonreír. Por ir a trabajar, por limpiar mi casa. Por despertar cada mañana. Por tener voluntad. Por tener esperanza.

La tercera indicación es que cada vez que realices una acción que te acerque a tus objetivos, te digas palabras de autocelebración, por ejemplo :

Me felicito por ……
Ahora que realice …… soy mejor que antes.
¡¡¡Bravo por mi!!!

Estas frases de autoelogio son ideales para repetírtelas en voz alta

En relación a nuestro tema específico del peso corporal, las acciones por las que podes felicitarte son: porque fuiste al gimnasio, porque hiciste una compra de alimentos saludables, por realizar un desayuno nutritivo, porque comiste tres frutas en el dia, porque no consumiste harinas refinadas en la última semana.

También son ideales los gestos corporales de amor propio, como abrazarse a uno mismo con mucha fuerza durante 30 segundos cada vez que crees merecerlo.

El cuarto ejercicio es autocelebrarte frente al espejo con posiciones corporales que reflejen esa emoción: los brazos en alto en señal de triunfo, arrojarte un beso con la mano a vos mismo (frente al espejo) y siempre repetir en voz alta los hechos por los cuales te felicitas.

¡Te deseo éxito en el entrenamiento de la segunda clave emocional para bajar de peso!

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