Medalla, caravana y emoción: la historia de Facundo Cayata, orgullo tucumano

HISTORIAS DE ACÁ

El biker de 15 años se subió al podio del Panamericano realizado en México. Cuando volvió, una multitud lo esperó en San Pedro de Colalao para recibirlo como un héroe. Perdió a su mamá hace poco tiempo y su llanto conmovió a todos. Cómo se puso de pie y cuáles son sus sueños. VIDEO

La emoción de Facundo, ante una multitud.




Facundo Cayata tiene 15 años. Los cumplió en México, el 6 de abril, yendo a festejar a un shopping, con la capucha puesta y las piernas cansadas. "Fue al día siguiente de lograr el segundo puesto en Aguascalientes. Después de comer volvimos al hotel a dormir. No daba más", le cuenta a eltucumano.com el joven biker tucumano, hijo pródigo de San Pedro de Colalao, donde al regreso de colgarse la medalla de plata fue recibido como un héroe, en una caravana mágica de autos, camionetas, motos y bicicletas como en las que él andaba cuando era chico.

"Aprendí a andar en la bici que usaba mi abuelo Héctor Bravo. No sé si llegó a competir en Panamericanos, pero sí que lo hacía por las rutas tucumanas. Muchos me dicen que de ahí viene el gen por ser ciclista y querer competir. Un grande mi abuelo, el papá de mi mamá", detalla sus comienzos Facundo y, cuando dice la primera palabra que muchos aprendieron a decir, la voz cambia, como cuando esa caravana de autos, motos, camionetas y bicicletas estacionaron para ver al hijo pródigo subirse al escenario y escucharlo dedicándole el triunfo a su madre, emocionando a todos.

"Perdí a mi mamá en octubre del año pasado. Es todo muy reciente todavía. Por eso cuando agradecí a todos y la nombré me puse así. Ella siempre me alentó a seguir para adelante, a trabajar por mis sueños. Y por suerte tengo a mi papá que me alienta, me acompaña a todas partes y que no me dejó caer cuando todo pasó", explica el joven que en esta historia de pulmón y sacrificio viaja en el auto con su padre a las competencias más cercanas.

"Es una de las cosas más lindas viajar con mi viejo en el auto a Catamarca, a Córdoba, adonde compita. También nos acompaña alguno de mis hermanos. A México fuimos en avión, claro. Y la primera vez fue a Comodoro Rivadavia, con un miedo que ni te cuento. Pero después siempre en auto, como este domingo que compito por la segunda fecha en San Juan. Ya gané la primera en Córdoba, vamos a ver cómo nos va ahora", cuenta Facu, que ya desde chico veía a una larguísima fila de competidores pasar justo por el frente de su casa, cada uno con sus colores brillantes por la lycra.

Pero al principio de esta historia, Facundo quería ser jugador de fútbol y a los 12 años fue a probarse a San Martín: "No quedé. Eran todos más grandes que yo. Después me agarró una apendicitis y tuve que dejar de jugar a la pelota. Ahí empecé a pensar en competir con la bici. La primera carrera, en 2017, terminé octavo y de ahí empecé a trabajar más duro todavía, hasta que llegué a lograr esta medalla en Aguascalientes".

Entre los agradecimientos, Facundo no se quiere olvidar de sus amigos, de toda la gente en San Pedro, de su papá, del intendente Roberto Moreno, de los que apoyaron sus viajes a Colombia, a Chile donde cayó de la bici y se quebró la mano, de su amigo Luciano, de los compañeros del instituto San Joaquín y de Sebastián Figueroa, quien le dio los consejos vitales para la carrera en Aguascalientes y saber qué le esperaba: "Fue una competencia muy dura, a 2000 metros de altura y sobre un terreno desierto, pero lo mismo conseguí el segundo puesto, a 15 segundos del primero".

Con San Juan en el horizonte inmediato, Facundo Cayata sueña con competir en Río Pinto, en Córdoba, la carrera más importante de mountain bike de Latinoamérica: "Vienen de todos los países Sudamérica, también de España, es el sueño que tengo para este año: llegar y hacer una buena competencia", cierra Facundo, quien ya empezó a acostumbrarse al podio, y los desafíos son cada vez más difíciles, pero todo el esfuerzo en cada pedaleada vale. Él lo sabe. Hay una persona muy especial que así se lo hizo saber.




Facundo, junto a su mamá.

Facundo, con su papá, quien lo acompaña a todas partes.

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