"Me apasiona": el ingeniero alemán de la BMW fanático de San Martín

CIUDADELA

¿Cuáles son las posibilidades de que un alemán de Marl, en el distrito de Recklinghausen, en Renania del Norte-Westfalia, se enamore en Singapur de una joven tucumana? Christian lo hizo y cuando vino a Tucumán conoció a Ciudadela, el amor de su vida. Fue al clásico en la cancha de Atlético y relata qué le pasa con el Santo. Galería de imágenes. Imperdible.

Christian, alemán y Ciruja. Todas las fotos son propiedad del protagonista de esta nota.




Del 1 al 1 millón, ¿cuáles son las posibilidades de que un alemán de Marl, en el distrito de Recklinghausen, en Renania del Norte-Westfalia, se enamore en las islas asiáticas de Singapur de una joven de una provincia del norte de la Argentina llamada Tucumán? Tomemos aire después de la pregunta. Una vez que llegamos a Tucumán, ya no sea hace tan difícil: San Martín o Atlético. Y resulta que el cuñado de Christian Vergote se llama Bruno y convirtió al alemán, ingeniero de la BMW y fotógrafo en Ciruja hasta la médula. "Sí, llegué al Túcuman y me hicieron hincha del San Martín".

Después de seis meses, Christian volvió a Tucumán para las Fiestas junto a Betiana Felice, su pareja. Ya en Buenos Aires, lamenta no haber llegado al reinicio del campeonato o agarrar algún clásico amistoso de verano con Atlético, en el Monumental o en Ciudadela, porque conoce los dos templos del fútbol tucumano, y de cada uno registra anécdotas imperdibles. "La primera vez que fui al estadio de San Martín fue en 2014. Ese año Alemania le había ganado la final a la Argentina. Llegamos dos horas antes del partido y a la hora se agarró la barra con la Policía. Había disparos y todo. Me dijeron que no hable en alemán porque todavía estaban enojados por la final del Mundial. Pero no pasó nada y encima me quedé con una remera de San Martín que es la que uso siempre en las fotos".

Acentúa Tucumán en la primera sílaba, le dice remera a la camiseta, pero Christian habla un castellano casi perfecto y responde otra pregunta que le hicieron mil veces. "Llevé la remera de San Martín por todas partes del mundo. Me sacaba fotos y cuando me miraban los argentinos me preguntaban: ¿Qué hace un alemán con la camiseta de San Martín? Y yo les explicaba qué fue lo que me pasó la segunda vez que fui a la cancha", adelanta el Cirujalemán con la sonrisa constante y la carcajada lista durante las respuestas en el diálogo con eltucumano.com. Y lo que le pasó fue que lo volvió a impactar la forma que se siente el fútbol en Ciudadela: "Todos los hinchas habían prendido fuegos artificiales y se subieron al alambrado. El partido estuvo detenido porque no se podía ver nada por el humo. Pero nadie se quejaba. Todos gritaban, cosas que no se ven en Europa. Me apasiona".

La vez que fue a la cancha de Atlético fue hace poco. Se jugaba el clásico amistoso de invierno y un amigo Decano, Marcos Adad, lo llevó al Monumental. Esa noche San Martín le empató el clásico con un golazo de Bieler, una clase de la definición que nuestro protagonista debió disimular: "Fue complicado el momento, jajaja. Me dijeron que no dijera nada en la cancha. Fue una muy buena experiencia ver el partido en la otra cancha. Muchos intentaron convencerme de que me hiciera seguidor del Atlético, pero yo ya había elegido San Martín. Los partidos que vi en el estadio de San Martín fueron increíbles, con más pasión que en el estadio de Atlético, aunque era un clásico y también cantaron mucho. Así es vive el fútbol en la Argentina, ¿no?"

Luego de haber disfrutado de los paisajes de Salta (Cachi, Cafayate, esos lugares), Christian volvió a Tucumán y sueña con regresar para disfrutar de más San Martín en Primera. Lo dicho: el hombre es ingeniero de la BMW, crea los softwares para los talleres de la compañía de autos en todo el mundo, es fotógrafo en sus tiempos libres, pero aún así se hace el tiempo para seguir al Santo: "Descargué una app para seguir a San Martín juegue donde juegue. Me entero al instante de todo. Tengo un trabajo apasionante y creo que si debiera comparar a San Martín con una marca de autos no sería con un BMW porque San Martín no es lujo. San Martín es como una Ferrari, por los colores y la pasión. Ojalá que sigamos en Primera. Y que pueda disfrutar de más clásicos en Tucumán".

En Ciudadela:




En Madrid:


En Munich:



En el recital de Die Toten Hosen:



En Andalucía:


Y en el trabajo:




Top