Despidos y vacaciones adelantadas: Tucumán y un complicado panorama laboral

ECONOMÍA EN CRISIS

Al centenar de despidos en el transporte público de pasajeros se suman el adelantamiento de receso a empleados y restricción horaria por parte de grandes empresas privadas que operan en la provincia. Dos ingenios no muelen caña este año y los comercios continúan sin poder sobrellevar la caída del consumo.




Unos 150 choferes de colectivos perdieron su trabajo el viernes de la semana pasada. Un centenar de familias, sin previo aviso, se quedó sin el sustento diario para comer, educarse y poder construir un futuro digno, objetivo que por estos tiempos se ha transformado en un mero intento de llegar a fin de mes y sortear la temida línea de pobreza de la que hoy forman parte más del 40% de los tucumanos y más del 35% de los argentinos.

La decisión de despedir a los transportistas es “irreversible”, aseguran los empresarios dueños de las líneas de colectivos en Tucumán, atribuyendo su determinación a las decisiones del Gobierno nacional de recortar subsidios y liberar el precio mayorista del gasoil. Y este lunes en el que las miradas estuvieron puestas en la visita del presidente Mauricio Macri y su anuncio diario –hará uno por día hasta el fin de la campaña– para apaciguar a los votantes enojados con su gestión, dos empresas privadas, de las grandes que operan en la provincia, han tomado medidas de emergencia ante una espiral económica adversa que parece de no acabar.

ARCOR y SCANIA, empresas cordobesa y sueca respectivamente, determinaron restringir sus operaciones para la reducción de costos de empleo, medidas que tendrán un impacto directo en más de mil tucumanos.

Sólo en el primer trimestre de 2019, la marca de golosinas registró una pérdida integral de $874 millones contra una ganancia de $382 millones durante el mismo período del 2018. Emplea a más de 700 personas en la provincia y decidió adelantarles dos semanas sus vacaciones, medida que se replicará en el resto de sus fábricas del país.

La firma de camiones que emplea a unos 600 comprovincianos, en tanto, reducirá sus volúmenes a nivel nacional hasta fin de año. Para ello, suspenderá su producción entre cinco y quince días, lo que se traduce en un día a la semana sin abrir las fábricas. Así lo confirmaron mediante un comunicado en el que, además, a tono con la golosinera, informan que adelantarán el descanso de todo su personal. Siendo una empresa netamente exportadora, atribuyen sus decisiones al contexto mundial que afecta tanto a Brasil como a Europa, sus principales mercados. En la misiva, sin embargo, ratifican la vigencia de la inversión anunciada para Tucumán en abril de este año, consistente en más de US$ 35 millones. “Esta inversión ya se está materializando y continuará su previsión”, señalaron.

- El comunicado:

SCANIA REDUCE SUS VOLUMENES HASTA FIN DE AÑO

La unidad productiva situada en la localidad de Colombres es parte del sistema de producción global de la marca, que cuenta con ocho fábricas en todo el mundo. La planta Argentina se especializa en procesos de mecanizado, produciendo piezas para cajas de cambio, diferenciales y engranajes, entre otras. Cuenta con once líneas de producción, un staff de más de 500 colaboradores y procesos que aseguran el mismo nivel de calidad que en el resto de las plantas de la marca en el mundo. El 100% de la producción de Scania en Argentina se exporta, siendo los principales destinos las plantas de Brasil y Europa.

En este contexto mundial que ha afectado a nuestros principales mercados, Scania ha decidido reducir sus volúmenes hasta fin de año. En este sentido y para adaptarse a la demanda global (siendo la empresa 100% exportadora), la empresa ha decidido suspender entre 5 y 15 días de producción y adelantar el período vacacional al mes de diciembre. Estas medidas son netamente coyunturales y buscan afectar, en la menor medida posible, a los trabajadores.

Por su parte, Scania ha anunciado en el mes de abril, una inversión de 35 millones de dólares en su fábrica de Tucumán, que tiene como objetivos centrales mejorar sus procesos productivos, la renovación de maquinaria y tecnología y la capacitación de su personal. Esta inversión ya se está materializando y continuará su previsión según lo anunciado.

Son alrededor de 9.000 los tucumanos que al cabo de un año perdieron sus trabajos, según la última medición publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En Tucumán, como en el resto del país, numerosas firmas y comercios bajaron sus persianas desde 2016. En agosto del año pasado, la Federación Económica de Tucumán (FET) calculaba que en la provincia cerraban entre dos y tres comercios por semana. La suba de las tasas de interés, las tarifas excesivas y las cargas tributarias, sumadas a la caída generalizada del consumo provocado por la desvalorización del salario a partir de la inflación generada por la suba descontrolada del dólar, que también encareció los costos de producción, fueron un cóctel explosivo para grandes, pequeñas y medianas empresas. Sólo por nombrar a algunas de las que decidieron dejar la provincia, destacan BGH, Musimundoy Molino Cañuelas. A fines de septiembre, desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) solicitaron a Nación, en carácter de urgente, una Ley de Emergencia Económica y una nueva Ley de PyMEs que contemple, a diferencia de la actual, las grandes disparidades que padecen las provincias respecto a Buenos Aires y Capital Federal.


La cadena local Supermercados Luque, mientras tanto, se encuentra en concurso de acreedores ymantiene en vilo a 1.200 familias tucumanas que, por estas horas, analizan la oferta del dueño, Emilio Luque, para cobrar el 50% de la indemnización correspondiente por ley en 13 cuotas. La firma supermercadista no es la única en la provincia con inconvenientes. Desde la Sociedad de Empleados y Obreros de Comercio (SEOC) señalan que en las últimas semanas otras empresas iniciaron retiros voluntarios y despidos. Es el caso de Hipermercados Libertad, que adelantó la jubilación a 13 de sus trabajadores, y de VEA, que por reestructuración dejó sin trabajo a 15 empleados a los que –vale aclarar– abonó el 100% de su indemnización. “Para mantener las fuentes de trabajo tiene que haber circulación de dinero, y ahora que salió el bono de $5.000 las grandes empresas lo van a pagar en cinco cuotas y los pequeños negocios no lo van a poder sostener debido a las tarifas”, sostiene José María Guzmán, secretario de Encuadramiento Gremial de SEOC.

En la provincia, el sector azucarero no pasa por un buen momento: la zafra registra un retraso del 19% respecto al año pasado y hay dos ingenios que no muelen caña desde el inicio de la campaña productiva. Se trata del Santa Bárbara (del Grupo Colombres) y del San Juan (propiedad de Constructora del Tucumán S.A.). Éste último tuvo la molienda más corta de su historia el año pasado, ocho días –cuando era propiedad de Tecnocontrol S.A–, y aún espera por un rescate de $2,5 millones para la compra de aceite y pago del gas necesario para echar a andar las máquinas. Son unos 850 trabajadores rurales los afectados por la parálisis de ambas plantas. En julio, Jorge Rocchia Ferro, empresario propietario de Ingenio La Florida y presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), advirtió que por falta de apoyo del Gobierno nacional el sector se encuentra “a un paso de 1966”, haciendo alusión al cierre de fábricas azucareras firmado por decreto por el dictador Juan Carlos Onganía, que dejó sin trabajo a 500.000 tucumanos y provocó un éxodo de más de 200.000.

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