Música, anécdotas y risas en el homenaje a César Pelli en Estados Unidos

SIEMPRE EN LA MEMORIA

A poco más de dos meses del fallecimiento del arquitecto tucumano, la Universidad de Yale honró su memoria en la tradicional Battell Chapel.




En New Haven, Estados Unidos, la comunidad de la Universidad de Yale rindió un sentido homenaje a la memoria de César Pelli, quien fue decano de la Facultad de Arquitectura entre 1977 y 1984, y llevó adelante importantes reformas al campus de esa Casa de Altos Estudios.

Del servicio religioso participaron, además de su viuda y sus dos hijos con sus familias, el Gobernador Juan Manzur y su esposa Sandra Mattar, que estuvieron acompañados también por la comitiva tucumana que finalizó este viernes la misión comercial que iniciaron el lunes.


El jueves último se cumplieron dos meses desde la partida del arquitecto tucumano, que falleció a los 92 años y dedicó hasta los últimos días de su vida a la elaboración del proyecto final del Centro Cívico de Tucumán.

La misa en honor a Pelli se realizó a las 15:30, hora del este en Estados Unidos (16:30 en Argentina), en una jornada de mucho calor. Por el micrófono pasaron sus dos hijos –Denis y Rafael-, amigos, exalumnos y compañeros de trabajo que compartieron más de 40 años con él. Se vivieron momentos de mucha emoción, pero también de risas. Uno de los primeros oradores recordó cómo el tucumano fundó el estudio Pelli Clarke Pelli, frente a un café de Yale, por ejemplo. Otro no pudo dejar de reír cuando contó la faceta “artística” del arquitecto, “un gran cantante de karaoke”, según dijo.

Denis Pelli fue el primero de los hijos en tomar la palabra frente a los cientos de asistentes al homenaje. Recordó a Pelli –o Tato, como lo llamaban cariñosamente- como un padre cariñoso y docente, que le enseñó a jugar ajedrez con sentido común más que con reglas rigurosas. También reveló aspectos de su padre como esposo, lo describió como un gran compañero de Diana, su madre, con quien hablaba siempre del mundo y de sus proyectos.

La mayoría de los oradores describieron al tucumano como una persona sumamente generosa, ingenioso y humilde. Uno en particular hizo foco en su risa, ni muy efusiva ni burlona; un “jojo” característico que se le podía escuchar con frecuencia.

Uno de los momentos más emocionantes del homenaje se vivió cuando la orquesta de la capilla interpretó el tango “Adiós, muchachos”, de Carlos Gardel. Según contó su hijo Rafael Pelli, antes del final, su padre era un amante del género. Rafael reveló cómo sus padres vendieron sus regalos de boda para pagar su viaje a Estados Unidos, y la noche de casino que casi termina con el sueño de su padre para emigrar y continuar su carrera como arquitecto. Nadie pudo evitar las risas –una vez más- cuando recordó la respuesta de César consultado acerca de qué le gustaría que hicieran para su memorial: “No me importa, yo ni siquiera voy a estar ahí”.

“Gracias, César, por vivir tan bien. Gracias, Tato. Te amamos”, pronunció su hijo Rafael para luego dar por finalizado el homenaje.




¿Quién fue César Pelli?

Nació el 12 de octubre de 1926 en Tucumán. Estudió arquitectura y se graduó en la UNT. Posteriormente, luego de trabajar en distintos lugares de Argentina, se trasladó a los Estados Unidos en 1952, donde obtuvo la nacionalidad estadounidense.

Vivió en New Haven, Connecticut, y desde allí dirigió el estudio Pelli-Clarke-Pelli. Fue socio del despacho de Eero Saarinen y posteriormente de Gruen Associates. En 1977 fundó su propio despacho, César Pelli and Associates. Además, fue decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Yale entre 1977 y 1984, y fue distinguido con la medalla de oro del The American Institute of Architects (AIA) (Instituto Estadounidense de Arquitectos).

Las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, Malasia; las Salesforce Tower, en San Francisco; la Torre Unicredit, en Milán; el Aria Resort & Casino, en Las Vegas; y The Landmark, en Abu Dhabi; son solo algunas de sus edificaciones más destacadas en el mundo.

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