En la ruta de Lules ya hay frutillas enormes, muy rojas y dulces

HISTORIAS DE ACÁ

A la Vera de la ruta provincial número 321 y detrás de cinco cajones de frutillas, junto a la balanza Ana espera a que algún conductor se detenga en su puesto. ¿El precio? Más barato que en el centro.

Frutillas tucumanas en la ruta provincial N°321, Lules. La foto es de Pedro Noli.




- ¡2 kilos por 160! Deme dos kilos. Parecen manzanas, no frutillas.

A lo largo del día, todos los días, decenas de camioneros  se detienen en el puesto de Ana Pavón sobre la ruta provincial N°321, cerca del acceso a Lules. El suyo no es el único puesto de frutillas de la zona: a ambos lados de la ruta hay por lo menos 6 otros, y en todos, las frutas brillan bajo el calor del invierno tucumano. Algunos son revendedores y otros productores; unos venden además hojas de coca y otras frutas y verduras, paltas y arándanos principalmente; todos tienen los mismos precios, porque la competencia es leal y los clientes son los mismos.

- ¿Son más ricas que las de Coronda?

Cae la tarde y el sol hace relucir las frutillas en el puesto de Ana. Ella es productora –cuenta orgullosa que tiene una hectárea y media- y trabaja con la frutilla junto a su esposo desde los 15 años. “Nosotros cosechamos todos los días, cosechamos 30 bandejas más o menos y si al otro día me quedo sin stock le compro a otro. Tengo clientes fijos, que me conocen y vienen a comprar a mí siempre”, explica. 

- El año pasado tenían sabor aguachento porque llovió mucho allá.

El camionero no erra. Vino desde Córdoba y suele transportar las frutillas que la cadena Grido usa para hacer las salsas que decoran sus helados. “Llevamos 80 mil kilos, y faltan más”, enunciará el cliente más charlatán que se detendrá con su sonrisa esta tarde en el puesto de Ana.

Lules es uno de los principales polos productivos de frutilla del norte argentino y quizás del país. Santa Fe y Tucumán concentran el 70% de la producción nacional. Coronda, en Santa Fe, es un competidor directo de las frutillas tucumanas. Un informe técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres destaca que Tucumán presenta zonas con excelentes condiciones agro-ecológicas para el cultivo de la frutilla y produce esta fruta prácticamente todo el año. Las frutillas primicia y de estación proceden de Lules y la de verano de Tafí del Valle.

Según la Guía de Oferta Exportable de Tucumán 2018/19 del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP) Tucumán se consolida en la la comercialización de frutillas frescas para mercados internos y congelados para exportación, y nuestra provincia es el segundo productor (320 hectáreas) y primer exportador de frutas congeladas (1.956 toneladas en 2016) a nivel nacional. Los principales destinos de las exportaciones en el 2016 fueron Estados Unidos, Brasil y Canadá.

En la campaña 2018 en nuestra provincia se cosecharon 350 hectáreas de frutilla, 35% de la producción nacional y un 15% más respecto a la anterior. Un informe de la Asociación de Productores de Frutilla y del gobierno de Tucumán estimó que la incorporación de Argentina al Sistema General de Preferencia de Estados Unidos en diciembre de 2017 permitiría generar en Tucumán 6.000 puestos de trabajo.

En Lules los vendedores se ponen de acuerdo en el precio de las frutillas. Hoy, $160 los 2 kilos. Ayer se vendían a $180. En barrio Norte y barrio Sur, en San Miguel de Tucumán, el precio ronda los $100 el kilo.




- Tiene una balanza en la mano usted.

“Yo desde los 15 años ya le sacao’ la ficha a la frutilla, las peso así -hace el gesto de pesar con las manos- y sé que es un kilo. Si yo te digo que es un kilo, es un kilo, les digo. Las peso en la balanza y cuando ven que es un kilo se quedan sorprendidos”, apunta y sonríe, mientras detalla que hay cuatro variedades de frutillas y que no todas son iguales: “festival, camino real, san andreas y petalunia”, enumera, e indica las diferencias de tamaño, forma y hasta color entre ellas ante la atónita mirada de los presentes.

Ana no necesita pesar las frutillas para saber cuántas faltan para completar los dos kilos, que el camionero se llevará por 160 pesos, como rezan todos los carteles sobre la ruta provincial N°321. Cerca de las 11, pasado el almuerzo y a las 19, en pleno regreso a casa tras la jornada laboral, son los horarios pico de la venta de los puestos, que son parecidos entre sí, pero cada uno busca ese diferencial que haga que el curioso se detenga y compre la bolsa o la bandeja en el mejor de los casos que permita que los vendedores lleven el mango a sus hogares.

Justito un kilo. Ana nunca erra.

Nelly llega todos los días a las 7:30 a su puesto. Muchas veces la acompaña Kiara, la menor de sus tres hijas, que todavía no va al jardín. “Ahora está bajando el precio y seguro vendemos más”, se entusiasma. En julio, cuando aparecieron los primeros frutos, se vendía a $200 el kilo; hoy ofrecen 2 a $160, y seguirá bajando. “La gente aprovecha cuando está más barato, el año pasado se vendió 5 kilos a $100 al final de la temporada que duró hasta diciembre”.

Mucha gente le compra frutillas a Nelly para hacer dulces, mermeladas y tartas. Esos compran bandejas, al igual que los revendedores de La Rioja y Santiago del Estero que llevan el fruto a sus provincias. A ella le gustan los feriados cuando –afirma- hay más movimiento y por ende, más clientes.

Nelly, Kiara y sus frutillas.

Hace dos años que Luciano se dedica a vender frutillas al costado del camino. “Este año está más o menos la venta, la fruta está más cara. El año pasado anduvimos bien, en julio estaba a $180 el kilo, y ahora en agosto estamos vendiendo 2 por $160”, analiza, mientras fuma y acomoda los arándanos y paltas que acompañan las brillantes frutillas de su puesto.

“Cuando está a 4 kilos x $100 es el mejor momento, ahí sale más la venta. En un mes va a estar así y vamos a vender más”, anhela. Él también llega a las 7 de la mañana, y se va cerca de las 20, cuando la tarde cayó hace rato y son cada vez menos los que se detienen. “Si tenés surtido, con paltas, arándanos y verduras, tenés más chances de vender. Si tenés bien armado el puesto, con el cartel, las frutillas lindas adelante todavía más. Todo suma”, evaluó.

Luciano espera que crezcan las ventas cuando baje el precio.

- Están mejores estas

“Tiene razón el hombre, éstas son las buenas: muchos ven las frutillas más grandes y les llama la atención, pero aunque usted no lo crea, la más chiquita es la más dulce, donde se concentra más el azúcar. Las más grandes son más amargas porque se concentra mucha agua. Yo elijo las más chiquitas siempre”, subraya Ana, mientras acomoda unos billetes en la caja y retoma la conversación.

“Este año es muy jodido para los ‘quinteros’ porque hay mucho gasto, ha subido todo, el que vende insumos dice que es caro sube a razón del dólar: la planta, los abonos, los plásticos, la cinta…es un proceso largo la frutilla, tiene muchos gastos”, señala la productora/vendedora, que lamenta que el año pasado a esta altura del año el kilo estaba a $180 y se vendía más. “No voy a tener ganancias si sigue bajando”, dice cabizbaja. 

Ana revela que “la mejor variedad es la festival, planta de la zona de Tafí del Valle, esa es la más rica, la más dulce. Siempre conviene llevar la variedad más chiquita, pero a la gente le gusta llevar la grande. Qué se yo. Hay una nueva variedad que le dicen ‘frontera’ que es más grandota, pero es para engañar a la gente: la pesás y no rinde, están hinchadas por el agua –como las de Coronda que no le gustaron al camionero- pero bueno, depende de cada uno”.

Tras probar la frutilla indicada, el compañero camionero se lleva la bolsa llena, no sin antes confesar que son especialmente para su hija y su señora, y anunciar que volverá en siete días, cuando su labor lo traiga de vuelta a Tucumán. 

Ana lo despide con una sonrisa, como despide a cada cliente que se detiene en su puesto, mientras cae la tarde a la vera de la ruta provincial N°321, cerca del acceso a Lules. Allí estará en una semana, cuando el camionero vuelva. Allí seguirá estoica para ofrecer sus frutillas enormes, muy rojas y dulces.

Ana en su puesto a la vera de la ruta.


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