Celebran la primera licencia estatal de co-maternidad en Tucumán

Sin precedentes

Con el acompañamiento de la Fundación MujeresxMujeres, Victoria Peralta Prieto y Natalia Russo consiguieron sentar un precedente de igualdad y no discriminación laboral.




Por primera vez en Tucumán otorgaron una licencia estatal de co-maternidad a Victoria Peralta Prieto. Junto a su esposa, Natalia Russo concibieron a Milo a través de un tratamiento de Técnicas de Reproducción y con el apoyo de la Fundación Mujeres x Mujeres sentaron un precedente de igualdad y no discriminación laboral.

Victoria y Natalia se casaron en marzo del año 2014 y con el correr de los años sintieron el deseo de ser madres. Cuando quedaban 5 meses de embarazo para que llegara Milo, acudieron al a Fundación para gestionar una licencia de co-maternidad. Victoria enseña violín en varias Escuelas de la Provincia y advirtió que al ser madre no gestante, estaba privada por la legislación local de los beneficios de la licencia de maternidad con que cuenta cualquier trabajadora próxima a la maternidad. 

Si bien existían algunos antecedentes judiciales en el país, en Tucumán no había ninguno. En este sentido, realizaron una presentación administrativa que la Fundación dirigió al Ministro de Educación. En el documento sostuvieron que Victoria, "no cabía en el art. 19 del Decreto N° 505/14 que regula las licencias para el personal docente en Tucumán y que eso no era justo, en tanto la plataforma normativa vigente legitima exclusivamente un modelo de familia patriarcal donde el rol de la mujer está destinado al cuidado y crianza de los hijos, mientras que el varón debe trabajar para proveer los alimentos".

"Argumentamos también que existe un profundo vínculo entre el régimen de licencias, la construcción de identidades y la legitimidad que da el Estado a los vínculos sexo afectivos que escapan de la norma heteropatriarcal ya que el régimen de licencias está íntimamente vinculado con las tareas de cuidado pero con un fuerte sesgo binario de género donde quien no pare, no cuida", detallan.
Desde la Fundación que acompañó al matrimonio, aclararon que ante la ausencia de una regulación expresa para el otorgamiento de la licencia por co-maternidad, es obligación de la Administración, aún ante lagunas de la ley, evaluar la solución del caso de conformidad con situaciones semejantes, o en su defecto acudir a los principios generales del derecho, teniendo en consideración las circunstancias de cada caso. "En el caso de Victoria, la equiparación de la situación planteada en autos con la de la adopción, encuentra sustento en las normas del Código Civil y Comercial de la Nación que indica en el art. 558 la igualdad de efectos para la filiación, sin distinguir los diferentes supuestos (por naturaleza, por técnicas de reproducción asistida o por adopción) y el en art. 562, que establece la voluntad procreacional como fuente de filiación, independientemente de quien haya aportado los gametos", explican.

Una vez adquirida la licencia, realizaron una presentación formal al Ministerio de Salud de la Provincia, debido a que el trámite de inscripción registral de su nacimiento también tuvo algunos obstáculos legales. La presentación fue rápidamente receptada y en el mismo Si.Pro.Sa se suplió la falencia de la falta del Organismo. "Se puso el interés superior del niño y el derecho a la igualdad de las familias, por sobre la burocracia estatal registrando allí la documentación para que finalmente Milo sea Milo no sólo para sus madres, sino para toda la sociedad", informaron.

"Desde la Fundación Mujeres X Mujeres celebramos que el reclamo de igualdad que traduce el reconocimiento de una licencia de maternidad para madre no gestante lesbiana haya sido resuelto en sede de la Administración, prescindiendo de la intervención judicial que viene siendo necesaria en otras provincias. Y celebramos que lo mismo haya ocurrido con la inscripción registral del nacimiento".


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