Macri, el radicalismo tucumano y la foto que no fue

DÍA DE LA INDEPENDENCIA

La corta estadía del Presidente en Tucumán sirvió para reunir a las fracciones del frente Juntos por el Cambio que hoy están enfrentadas y no esconden sus diferencias. Mientras muchos se empujaron por una selfie con Macri, Pichetto y su gabinete, otros jugaron su propia partida.

Macri aterriza en Tucumán. Foto: Fabián Font




La antesala de la visita del presidente Mauricio Macri a Tucumán para encabezar los festejos por el 203° Aniversario de la Declaración de la Independencia en la Casa Histórica estuvo cargada de especulaciones respecto a los movimientos que se produjeron dentro de la alianza Juntos por el Cambio en nuestra provincia de cara a las PASO. Como se especulaba en la previa, sólo una de las listas de precandidatos a diputados recibió la bendición de Casa Rosada en el acto que reunió a dirigentes del oficialismo y la oposición. La pata peronista local de Cambiemos dijo presente, pero sin foto que confirme un affaire electoral.

Más allá de las internas post-electorales, hoy el principal frente opositor tucumano se dio cita en la Casa Histórica para acompañar a su líder político, su flamante compañero de fórmula Miguel Pichetto y funcionarios del gabinete nacional que arribaron a Tucumán. Dijeron presente la excandidata a gobernadora Silvia Elías de Pérez, el precandidato a diputado Domingo Amaya y quiénes integran su lista; referentes del macrismo local, los intendentes Mariano Campero y Roberto Sánchez: nadie se quiso quedar afuera. Todos se empujaron para conversar con los funcionarios nacionales y buscaron la tan selfie con Macri. O más bien, casi todos.

Tras las elecciones provinciales donde Juan Manzur superó a Silvia Elías por más de 300 mil votos, el principal frente opositor tucumano, alineado con el gobierno nacional, quedó claramente fraccionado. Las acciones del reelecto intendente Germán Alfaro se incrementaron y es quién más voluntades propias cosecha, aunque el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, echó por tierra sus intenciones de presentar candidato propio a diputado; Cano y Amaya, la fórmula de 2015, salió fortalecida tras las derrota de Elías de Pérez y armaron la lista oficial local; la senadora quedó aislada y sólo agradeció el respaldo electoral del yerbabuenense Campero, quién decidió desoír a Casa Rosada y armar lista propia para agosto.

Junto a las elecciones presidenciales nuestra provincia renueva cinco bancas en la cámara Baja y el rebautizado Juntos por el Cambio presenta dos listas: una lleva a la cabeza al exintendente Domingo Amaya y cuenta con el aval de Casa Rosada al incluir a radicales, al PRO, la Coalición Cívica y lleva a la cabeza a un hombre del riñón de Frigerio; la otra lleva al frente al jefe de Gabinete de Yerba Buena, Manuel Courel, impulsado por el intendente Mariano Campero y contiene a radicales díscolos disconformes con el armado gestado en Buenos Aires que no reconoce –entienden- su performance electoral. 

Sólo la primera recibió la segunda bendición del macrismo y la ansiada foto del Jefe de Estado, que sólo a esta lista le presta su boleta. Amaya recibió al presidente Macri en el aeropuerto Benjamín Matienzo junto al gobernador Manzur, y se fotografió junto al Jefe de Estado acompañado por “Tito” Colombres Garmendia y Sandra Manzone, que también integran la lista. Jaque mate a Campero y Courel, que no tienen foto presidencial para presumir. Todo indica que el macrismo no les concederá acompañar a Macri y Pichetto en la boleta – a menos que la Justicia los obligue- y los deja sin el aval de Casa Rosada en su patriada. La senadora Silvia Elías de Pérez tampoco tuvo su foto con Macri.


Párrafo aparte para el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro. Acompañado por su esposa, la diputada Beatriz Ávila, el dirigente de mayor peso político de la oposición se movió por su cuenta, lejos del sector de prensa; se lo vio conversando animosamente tanto con los funcionarios nacionales macristas y con el vicegobernador Osvaldo Jaldo. En las redes sociales del intendente y la diputada no hay registro alguno de la visita de Macri ni de su paso por Casa Histórica, ni hay fotos circulando sobre un saludo o acercamiento entre ambos. 

Mientras los demás dirigentes se empujaron por selfies con los ministros nacionales o la nueva estrella Pichetto, Alfaro jugó su partida y a su manera. No parece decidido a jugar fuerte en las elecciones de agosto y octubre y su futuro político y el de su Partido por la Justicia Social está en el aire, especulando quizás con los resultados nacionales y sin intención de quedar ligado al bando derrotado.

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