"Hizo un parpadeo y empezó a brillar": lágrimas en la capilla ante Jesús Sacramentado

HISTORIAS DE ACÁ

Todos los viernes, Rosa Palavecino cruza Concepción para llegar a la capilla de Adoración Perpetua de la Iglesia de Fátima. Cuando se puso de rodillas e inclinó la cabeza con el rosario en la mano, pasó lo que registró con su celular. FOTOS Y EL VIDEO.

María Luisa, compañera de Rosa, llora ante la imagen de Jesús Sacramentado. Las fotos y el video son de la señora Palavecino.




Todos los viernes, Rosa Palavecino cruza Concepción para llegar a la capilla de Adoración Perpetua de la Iglesia de Fátima. Cerca de la ruta 38, en un barrio nuevo cercano a la terminal de ómnibus, pide un remis, le indica que vaya por la calle del hospital y cuando el reloj marca los 100 pesos, le dice al conductor: “Déjeme aquí”. Y Rosa camina las cuadras que quedan hasta la iglesia: “Cuando ingreso a la capilla, siempre saludo a Jesús, firmo el cuaderno y me pongo de rodillas”.

El viernes pasado, Rosa saludó a María Luisa, su compañera de adoración. Le contó, antes de comenzar la reunión, que su hijo que vivía en México había estado visitándola y que le había dejado un nuevo celular. Y que no conocía todavía cómo funcionaba. Lo que no sabía Rosa, minutos antes de las 18 horas del viernes 21 de junio, es lo que iba a pasar y que con ese celular lo iba a registrar: “Cuando me pongo de rodillas, veo que Jesús se puso rosado. Inclino la cabeza porque el rosario me lleva a otro lugar, hasta que levanto la vista y veo que la eucaristía hizo un parpadeo y empezó a brillar. No brillaba de la misma manera que el 3 de mayo pasado, antes de Pentecostés. Esta vez los rayitos iban para arriba y para abajo”.

Rosa se refiere a lo que ya había pasado también un viernes, el primer viernes de mayo, junto a María Luisa cuando tomó las fotos que rápidamente se viralizaron por las redes sociales y describió: “Era como un sol radiante”. Sorprendida por la intensa luz que salía desde el Santísimo, sacó las fotos en ese instante. “Se iluminó tanto que no se veía la custodia, era como un sol radiante, desde la silla saqué la primera foto, luego me levanté y saqué las otras, fue un momento emocionante, luego volvió a la normalidad. Bendito seas mi Señor. Esto fue en el horario de 18 a 19”, describía en Facebook.

Este viernes último, Rosana (coordinadora de adoración) le pidió a Rosa que filmara las imágenes: “Ella me dijo que ella iba a hacer las fotos y yo el video. Fue impresionante. No queríamos que piensen que estamos locas. Como no conocía cómo funcionaba bien el ceular, pongo la cámara y me muevo y me acerco. Fuimos cinco personas que vimos lo mismo: nosotras, el colaborador de la parroquia José, y dos señoras que no vienen habitualmente. María Luisa, mi compañera, estaba llorando ante lo que pasaba y la otra se quedó paralizada: ‘Mire lo que está pasando’, nos decía”.

La repercusión de lo que ha pasado en la capilla no dejan de sorprender a Rosa y Luchy: “La primera vez que compartí las imágenes lo hice inconscientemente. Luchi, una compañera, me dice: ‘Están pasando las fotos por todos los grupos’. Me mandaron mensajes desde México y Brasil. Con el video, tenía 641 mensajes. Al video le dieron más atención que a la foto de mayo. Hasta un primo de Buenos Aires lo publicó. No le pongo privacidad justamente para que se comparta, para que la gente lo vea. Jesús quiere que se publique”.

Y la nueva manifestación de lo que ha ocurrido obliga a Rosa a hacerse una pregunta: “¿Por qué a nosotras? No lo sé. Un párroco con el cual compartimos una nota en la radio nos decía: ‘Jesús no quiere que sientan temor. Quiere que se sientan elegidas’. De hecho, durante toda la hora de la reunión Jesús siguió manifestándose. El teléfono me dice la hora exacta y fue a las 18.41 del viernes, antes de la misa de Corpus Cristi que fue hermosa. Aquí dejo el video para que lo miren. Es hermoso lo que hemos vivido”, se despide Rosa en el diálogo con eltucumano.com, a horas del día del Sagrado Corazón de Jesús, y a días de otro viernes que la espera junto a María Luisa, en la capilla de Adoración Perpetua de la Iglesia de Fátima, adonde Rosa se dirigirá en un remis, indicándole al conductor que vaya por la calle del hospital hasta que el reloj marque los 100 pesos y le diga: “Déjeme aquí”.












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