¿Es necesario un nuevo Centro Cívico en Tucumán?

OPINIÓN

La arquitecta Patricia Acosta analiza la implementación del nuevo edificio gubernamental y la locación escogida, además de enumerar una serie de contras.


El gobierno de la Provincia de Tucumán avanza con el proyecto del Centro Cívico, a construirse en un predio 17,5 hectáreas a la vera de la ruta n°9, frente al Arsenal Miguel de Azcuénaga. Un conjunto edilicio de 66 mil metros cuadrados para albergar la mayoría de las dependencias del Estado Provincial. No se dieron demasiadas justificaciones sobre este encargo, salvo:

“Con la ejecución de este proyecto se pretende dar respuesta a la necesidad de la población de unificar en un solo lugar todas las dependencias vinculadas a la administración pública provincial y permite, a su vez, descongestionar el sector céntrico de la ciudad capital, en el que se encuentran ubicadas numerosas reparticiones del Estado provincial”.

Ante esta escasa información brindada, surgen algunas cuestiones que tal vez se deberían haber discutido públicamente, entre ellas:

- ¿Es realmente necesario unificar todas las dependencias del Estado en un mismo ámbito? En una era digital, tal vez podríamos replantear el obsoleto concepto funcionalista tan CIAM de congregar las funciones trabajar en un mismo sitio, con la enorme inversión que implica este proyecto para una provincia con índices NBI tan elevados. ¿Es realmente necesario para su funcionamiento y lo haría más eficiente? ¿No sería preferible convertir a cada dependencia en un pequeño centro que sirva para renovar áreas degradadas en las proximidades del área central? Las actividades relacionadas con la administrativa son muchas y están localizadas en nuestra área central porque el Gobierno lo está. Desviar la masa de personas que diariamente acuden a nuestro centro puede tener consecuencias devastadoras en el área central de la ciudad, sobre todo en su actividad comercial.

- Desde un criterio urbanístico más actual, la descentralización es una estrategia para revertir a la macrocefalia de las metrópolis congestionadas del siglo XXI, sin embargo es una receta (como todas) que hay que aplicar con gran precaución, con conocimiento de las condiciones locales sociales, culturales y económicas. ¿Debe ser un nuevo centro o se puede potenciar los preexistentes? En ambos casos se pueden generar situaciones que deben ser planificadas oportunamente, ya que aparecen oportunidades de negocios inmobiliarios y actividades económicas en los sectores elegidos que deben ser previstos.

- Tucumán sigue el camino trazado por otras provincias, como Salta y Córdoba, que ya han trasladado sus dependencias gubernativas a nuevos emplazamientos. En el caso de Córdoba, que no contaba con una Casa de Gobierno de las características de la nuestra, tal vez es más justificable y se puede decir que por su proximidad al centro histórico la nueva localización es apropiada; no es el caso de la ubicación elegida para el proyecto tucumano, distante 8 km de la capital y sólo accesible por autopista. Otro factor que justifica el traslado en los casos de Salta y Córdoba es la actividad turística en sus centros históricos, que en esta ciudad es mínima.

- La cuestión movilidad es tocada de muy superficialmente, a pesar que es el gran justificativo para este proyecto: mejorar el tránsito de la ciudad. Para solucionar este problema las acciones necesarias son muchos más simples de lo que parecen, pero no hay la voluntad política de tomar ciertas decisiones. Es hora de replantear el sistema de transporte público del área metropolitana, que sigue un modelo centrípeto que dificulta al usuario su traslado por las pocas opciones que brinda y las malas condiciones del servicio. En la actualidad, toda gran ciudad del mundo pone restricciones al vehículo particular y apuesta al transporte público y a formas alternativas de movilidad (peatonal, ciclista), fomentando el transporte multimodal (combinación de varios modos). La democracia es darles a todos la oportunidad de gozar de las oportunidades que brinda la ciudad pero en la nuestra aún rige el criterio que privilegia al automóvil por sobre todo otro medio de movilidad pese a las consecuencias que tiene para la calidad de vida de todos. En el proyecto que analizamos está claro que el criterio es este, dado que es una localización periférica de gran accesibilidad… en automóvil. Si consideramos que sólo una línea de ómnibus pasa por el lugar en el trayecto de vincular el centro de Tucumán con Tafí Viejo, rápidamente se perciben las dificultades que van a enfrentar tanto los empleados como quienes deban hacer un trámite en el Centro Cívico y no cuenten con auto propio, ni hablar de la utopía que significaría un acceso peatonal o ciclista, incluso en motocicleta es inaccesible. También se visualizan las congestiones en hora pico que producirá el acceso al complejo y las obras viales que van a tener que realizarse para conectar el complejo con la ruta 9 y las enormes superficies que van a tener que destinarse a estacionamiento, con los problemas ambientales que acarrean: menor absorción de agua de lluvia, aumento de temperatura del aire por la presencia de grandes superficies de hormigón y la falta de vegetación e incremento de gases tóxicos.

- No menos importante es la cuestión cultural y la simbólica, la plaza Independencia es el corazón político de nuestra ciudad desde el inicio, lugar de encuentro para exponer situaciones que preocupan a través de marchas, sentadas y manifestaciones. Al retirarse el Gobierno, simbólicamente, le da la espalda a su pueblo. Además, el complejo será seguramente un campus, cerrado y con vigilancia, algo que muchos justificarían desde la noción de la seguridad, pero que conlleva un mensaje de elitismo y segregación que es contradictorio con una sociedad democrática. AldoRossi en su teoría urbana habla de la importancia de los monumentos en la estructuración de la ciudad, la importancia de éstos es la trascendencia que tienen en la memoria colectiva, es decir desde la apropiación que el ciudadano hace de ciertos sitios y edificios por ser parte de su propia historia y la de su comunidad; según estos criterios la Casa de Gobierno mucho más que un edificio obsoleto, encarna al Estado, a la comunidad. El abandono de este magnífico edificio, que fue el orgullo de muchas generaciones de tucumanos, y convertirlo en museo sería quitar un elemento fundamental en nuestra estructura urbana, romper innecesariamente con la historia de la ciudad. Por algo la Casa Rosada y la Casa Blanca aún albergan presidentes.



Patricia Acosta, arquitecta. Auxiliar Docente en Historia de la Arquitectura III, IHP y en Cultura y Producción Arquitectónica FAU – UNT. Participa en el equipo del Proyecto PICT 2012 – 3008, “El Catálogo y las Directrices del Paisaje como instrumentos para el desarrollo regional en la dimensión patrimonial de la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Mundial” dirigido por la Dra. Arq. Olga Paterlini, desde 2014.

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