¿Cómo vas a ser doble camiseta?

OPINIÓN

El fútbol es para los valientes, para los que van al frente, para los que rompen esquemas y bancan los trapos, en las buenas, en las malas y en las intrascendentes.


Mi infancia futbolera fue en los 90, con partidos codificados, "Fútbol de Primera" como una misa de los domingos a las 22, y una regla general muy clara: había que ser hincha de dos equipos, eligiendo uno de Buenos Aires y uno de Tucumán.

Esto se repetía en todos mis amigos, los del colegio y los del barrio. Ser de River y de Atlético, o de Boca y San Martín, eran las combinaciones más comunes, aunque algunos también los cruzaban. En menor medida, podían aparecer los nombres de Racing, Independiente o San Lorenzo, y paremos de contar.

Eran otros tiempos y era otro el contexto, donde la tele nos bombardeaba solamente con lo que pasaba en Capital Federal, ver nuestros goles en la pantalla era todo un acontecimiento, y resultaba muy difícil que ambos equipos se crucen en una cancha. En todo caso, si eso pasaba, era muy sencillo elegir: "quiero que gane tal".

Pero la cosa cambió.

Por suerte, los nuestros llegaron al fútbol grande en reiteradas ocasiones, y las nuevas formas de comunicación han terminado de conectarnos con los equipos de nuestra ciudad, con toda la información y los pormenores de su día a día. Así, cada vez más tucumanos tienen en la piel los colores de una camiseta de acá, y ninguna otra.

Otros comprovincianos, los menos, han terminado inclinándose por los equipos porteños, y entienden que ser hincha es estar cada domingo frente a una TV. Allá ellos.

Aunque eligieron caminos distintos, los que han roto aquel viejo paradigma de ser de dos cuadros tienen mucho en común: aman el fútbol y lo consumen todo el tiempo y por todos los medios posibles. Por eso, tienen simpatía con varios equipos de otras ciudades y otros países, pero saben bien que serán siempre eso: clubes de afuera que les caen bien, con nulas posibilidades de acelerarles el corazón.

Sin embargo, todavía quedan algunos doble camiseta, muchos de ellos atormentados ahora por la final de la Copa Argentina. ¿Quién podía imaginarse que River y Atlético iban a jugar un partido para definir cuál de los dos sale campeón? Es una de las tantas cosas inéditas que el Deca ha venido logrando, y que además de alimentar el libro de su historia, contribuye a terminar con esos tibios que no se la juegan, y aman a dos al mismo tiempo.

El fútbol es para los valientes, para los que van al frente, para los que rompen esquemas y bancan los trapos, en las buenas, en las malas y en las intrascendentes. Y nada se compara con la alegría de saber que el fin de semana vas a ir a tu cancha, o vas a viajar a ver al equipo de tu barrio, de tu ciudad. El ritual de compartir tribuna con amigos, con hermanos, con amores, es impagable. Ser de un equipo de Tucumán, querer más a tu provincia, a los tuyos, créeme, te hace mejor persona, te hace ser más feliz. ¿Cómo vas a ser doble camiseta?

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