La historia del árbol hachado: “Creció conmigo”

Arboricidio

Quienes lo vieron crecer con ojos de niños revelaron la historia compartida que ese liquidámbar encerraba en Barrio Norte

En Google Earth todavía se puede ver el árbol talado. Foto: Google Maps




La noticia de un árbol hachado en Barrio Norte generó tristeza. Lo talaron para que la hamburguesería "Black Pan", pronta a abrir sus puertas, pueda instalar sus mesas en la vereda de la calle 25 de Mayo al 700. Se trataba de un liquidámbar y tenía su propia historia. Los hijos de la mujer que lo plantó contaron algunas de las memorias que ese ejemplar cargaba entre sus ramas.

En 1980, el matrimonio conformado por Teresa Espeche y Óscar Amoroso, se mudaron a la casa que estaba ubicada en 25 de Mayo 724 con sus hijos, que aún eran muy pequeños. Ese mismo año, ella plantó un pequeño liquidambar en esa vereda. Y se encargaron juntos de que lograra crecer, como sus hijos.

“Era el árbol de la puerta de nuestra casa de la infancia. Lo plantó mi madre. Y hoy lo talaron impunemente para poner mesas en la vereda de un bar”, lamentó María Roxana Amoroso, hija de Teresa y Óscar. 

Ella recordó cómo fue el proceso de transformación de la planta. “Mi vieja lo plantó siendo una plantita flaquita. Y lo cuidaba. Le puso una reja y todo el tiempo monitoreaba su crecimiento. Se hizo grande y llegaba hasta el balcón que era mi dormitorio. Siempre tenía hojas en el balcón de mi arbolito”, recordó.

Sin embargo, el mérito del crecimiento del arbolito, que se transformó en árbol frondoso después, no fue sólo mérito de Teresa, que hoy, a sus 70 años, sigue espléndida, sino de un amor compartido. Óscar también tuvo mucho que ver. “Me dio un dolor. Porque mi viejo, que murió el año pasado, le ponía un palito para que crezca derecho. Y nos decía que lo mismo se hacía con los hijos, se los apoyaba para que crezcan derechos. Y el árbol se hizo hermoso. Daba sombra. En fin, cosas de la ignorancia y la codicia”, agregó la hija del matrimonio.

La historia del árbol también fue el punto de descanso de adolescentes. “Mi hermano iba al Sagrado y se sentaban siempre bajo ese árbol en la vereda de casa”, recordó María Roxana.

Óscar, el hijo del matrimonio, también recordó, al ver el árbol talado, lo que significó para él. “Aún recuerdo cuando estaba recién plantado... mi mamá lo cuidada porque siempre la gente le hacía daño cuando tenía el grosor de una ramita, mi papá le hizo poner el palito y lo usaba para explicarnos ejemplo de la metáfora del palito para que crezca derecho!. ¡Una iniquidad! Era parada obligada de mis compañeros después del colegio en la secundaria. Creció junto conmigo porque lo plantamos cuando nos mudamos a vivir ahí en 1980”, sintetizó en un comentario de Facebook.

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