Triunfos y derrotas parciales de los candidatos que no fueron

OPINIÓN

Periodista y militante sindical, Martín Faciano analiza las futuras posibilidades de las figuras políticas que quedaron relegadas de la contienda legislativa de este año y la participación indirecta de quienes, a pesar de no participar, se retroalimentan de la coyuntura y especulan con los resultados.


Desde que la carrera electoral se inició informalmente a fines del año pasado, de cara tanto a las elecciones legislativas nacionales de este año como a los comicios de 2019, varios referentes y dirigentes políticos han pretendido afianzar su posicionamiento y apuntalar su proyección política. En ese sentido, el cierre de listas terminaría  siendo un circunstancial nudo ciego a las ambiciones de quienes, aspirando a ocupar lugares de relevancia en las nóminas de precandidatos, quedaron excluídos.
Aún así, hay algunos casos específicos de dirigentes y actores políticos que, sin siquiera poner la cara y el nombre en alguna boleta, han resultado beneficiados o perjudicados en este primer acto de la contienda electoral.
Por ejemplo, las pretensiones del senador José Alperovich y las operaciones que realizó para intentar imponer en la nómina del Frente Justicialista por Tucumán (FJT) a su hija Sarita Alperovich, quedarían truncas con la no candidatura de la actual directora de Juventud.  Desde una perspectiva bilardista, el cierre de lista del FJT con Sarita afuera, podría  considerarse como la primera derrota política que experimentaría el ex mandatario en manos de la dupla Manzur-Jaldo, en el marco de una silenciosa interna irresuelta que podría empezar a agudizarse cuando el 23 de octubre aparezca la provincia empapelada con afiches que  clamen por la fórmula Manzur-Jaldo 2019.
Pero como el fútbol, la política también suele dar revancha, y seguramente en 2019 la eterna joven Sarita tendrá la posibilidad de acceder a una banca, ya sea provincial o nacional.
Aunque la vida, el sistema y el régimen político siempre ofrecen un plus de posibilidades a los hijos del poder que pretenden alcanzar una meta, Sarita deberá redoblar esfuerzos para no repetir políticamente la historia de esos caballos que se mueren potros sin galopar, a los que se refiere el poeta Solari en su Bestia Pop.
Otro caso particular es el de la Senadora Silvia Elías de Pérez, quien a fuerza de denuncias judiciales y mediáticas ha sabido sobreponerse y mantenerse vigente en una coyuntura electoral que poco tiene que ver con ella. Como si estuviese haciendo otra campaña con su participación en torno a las denuncias de irregularidades en el IPVyDU y con el deterioro de la imagen de José Cano luego del escándalo en torno al "Plan Coreano", la dirigenta radical saldría fortalecida de todo este proceso utilizando apenas su labia.
Elías de Pérez ganó sin jugar y, desde su trinchera en la cámara alta, ya empieza a pensar en el 2019 analizando sin descartar ninguna de las salidas políticas posibles. Pero su triunfo parcial se vería eclipsado por el posicionamiento que conseguiría en esta campaña la esposa del jefe municipal capitalino y precandidata en segundo término del frente Cambiemos por el Bicentenario (CpB), Beatriz Ávila.
Ambigua la situación que afronta el referente del Partido por la Justicia Social, Germán Alfaro, quien sin poner su nombre en una boleta pero poniéndose la campaña al hombro tiene, una vez más, la posibilidad de consagrarse como el gran ganador de las elecciones.
Si de cara a octubre el alcalde Alfaro logra imponerse nuevamente en la capital tucumana, si el frente Cambiemos acorta los 100.000 votos de diferencia del oficialismo y consigue dos bancas en Diputados, la victoria para el villero será casi perfecta y el mensaje para el radicalismo provincial y el peronismo oficialista será claro: En 2019 la intendencia capitalina se mira pero no se toca.
Pero si esas variables no se conjugaran y el oficialismo provincial con Osvaldo Jaldo a la cabeza mantiene o estira un poco su ventaja aún pegando un batacazo en la capital, y si finalmente el sistema d'Hondt determina que a la cámara baja ingresen dos parlamentarios por cada fuerza, tanto Germán Alfaro como Beatríz Ávila y José Cano deberán aceptar el trato y aprender a ser felices con Jaldo.

Desde que la carrera electoral se inició informalmente a fines del año pasado, de cara tanto a las elecciones legislativas nacionales de este año como a los comicios de 2019, varios referentes y dirigentes políticos han pretendido afianzar su posicionamiento y apuntalar su proyección política. En ese sentido, el cierre de listas terminaría  siendo un circunstancial nudo ciego a las ambiciones de quienes, aspirando a ocupar lugares de relevancia en las nóminas de precandidatos, quedaron excluidos.

Aún así, hay algunos casos específicos de dirigentes y actores políticos que, sin siquiera poner la cara y el nombre en alguna boleta, han resultado beneficiados o perjudicados en este primer acto de la contienda electoral.

Por ejemplo, las pretensiones del senador José Alperovich y las operaciones que realizó para intentar imponer en la nómina del Frente Justicialista por Tucumán (FJT) a su hija Sarita Alperovich, quedarían truncas con la no candidatura de la actual directora de Juventud. Desde una perspectiva bilardista, el cierre de lista del FJT con Sarita afuera, podría  considerarse como la primera derrota política que experimentaría el ex mandatario en manos de la dupla Manzur-Jaldo, en el marco de una silenciosa interna irresuelta que podría empezar a agudizarse cuando el 23 de octubre aparezca la provincia empapelada con afiches que  clamen por la fórmula Manzur-Jaldo 2019.

Pero como el fútbol, la política también suele dar revancha, y seguramente en 2019 la eterna joven Sarita tendrá la posibilidad de acceder a una banca, ya sea provincial o nacional.

Aunque la vida, el sistema y el régimen político siempre ofrecen un plus de posibilidades a los hijos del poder que pretenden alcanzar una meta, Sarita deberá redoblar esfuerzos para no repetir políticamente la historia de esos caballos que se mueren potros sin galopar, a los que se refiere el poeta Solari en su Bestia Pop.

Otro caso particular es el de la Senadora Silvia Elías de Pérez, quien a fuerza de denuncias judiciales y mediáticas ha sabido sobreponerse y mantenerse vigente en una coyuntura electoral que poco tiene que ver con ella. Como si estuviese haciendo otra campaña con su participación en torno a las denuncias de irregularidades en el IPVyDU y con el deterioro de la imagen de José Cano luego del escándalo en torno al "Plan Coreano", la dirigenta radical saldría fortalecida de todo este proceso utilizando apenas su labia.

Elías de Pérez ganó sin jugar y, desde su trinchera en la cámara alta, ya empieza a pensar en el 2019 analizando sin descartar ninguna de las salidas políticas posibles. Pero su triunfo parcial se vería eclipsado por el posicionamiento que conseguiría en esta campaña la esposa del jefe municipal capitalino y precandidata en segundo término del frente Cambiemos por el Bicentenario (CpB), Beatriz Ávila.

Ambigua la situación que afronta el referente del Partido por la Justicia Social, Germán Alfaro, quien sin poner su nombre en una boleta pero poniéndose la campaña al hombro tiene, una vez más, la posibilidad de consagrarse como el gran ganador de las elecciones.

Si de cara a octubre el alcalde Alfaro logra imponerse nuevamente en la capital tucumana, si el frente Cambiemos acorta los 100.000 votos de diferencia del oficialismo y consigue dos bancas en Diputados, la victoria para el villero (de Villa Amalia) será casi perfecta y el mensaje para el radicalismo provincial y el peronismo oficialista será claro: En 2019 la intendencia capitalina se mira pero no se toca.

Pero si esas variables no se conjugaran y el oficialismo provincial con Osvaldo Jaldo a la cabeza mantiene o estira un poco su ventaja aún pegando un batacazo en la capital, y si finalmente el sistema D'Hondt determina que a la cámara baja ingresen dos parlamentarios por cada fuerza, tanto Germán Alfaro como Beatríz Ávila y José Cano deberán aceptar el trato y aprender a ser felices con Jaldo.


Martín Faciano es periodista y militante sindical. Escribe para Gremiales Tucumanas.

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